
Escribe: Rosa Asca, directora independiente y co-chair de WCD
En la actualidad, las empresas han dejado de ser simples unidades de producción para convertirse en actores sociales con una influencia significativa en sus comunidades. En este contexto, la sostenibilidad ya no solo abarca lo ambiental o la diversidad, sino también el fortalecimiento de la democracia. Uno de los pilares es el apoyo a los colaboradores para que ejerzan un voto informado y consciente.

El primer paso para una organización que desea apoyar la cultura cívica es adoptar una postura de neutralidad activa. Significa que la empresa no debe, bajo ninguna circunstancia, intentar influir en la intención de voto hacia un candidato o partido específico. La neutralidad activa consiste en proporcionar las herramientas y el tiempo para que el colaborador tome su propia decisión con datos objetivos. El objetivo es combatir la desinformación y el abstencionismo, no dictar el resultado de la urna.
LEA TAMBIÉN: Sunat refuerza la fiscalización digital: comparecencia remota y acceso a sistemas contables
¿Qué estrategias podemos tomar?
Acceso a información no partidista. Las organizaciones pueden facilitar guías elaboradas por entes electorales oficiales o instituciones académicas. Con las propuestas de los candidatos en temas clave como economía, salud, educación y trabajo, permitiendo una comparación rápida y veraz.
LEA TAMBIÉN: Potencia alimentaria: cinco de siete
Talleres de alfabetización mediática. En la era de las fake news, ayudar a los empleados a distinguir entre información real y propaganda engañosa es un regalo invaluable. Charlas breves sobre cómo verificar fuentes pueden elevar la calidad del debate interno.
LEA TAMBIÉN: El “piloto automático” no bastará para salvar el 2026
Flexibilidad logística. El obstáculo más común para votar es la falta de tiempo. Ofrecer horarios flexibles, turnos rotativos o permisos remunerados durante la jornada electoral garantiza que nadie tenga que elegir entre su sustento y su derecho ciudadano.
LEA TAMBIÉN: La extracción de Maduro, una cirugía por la democracia
Fomentar esto, también implica gestionar el clima organizacional. Las elecciones suelen ser periodos de alta polarización. Las empresas deben promover una cultura de diálogo constructivo, donde se respete la pluralidad de ideas. Establecer códigos de conducta que prohíban el acoso político dentro de la oficina.
LEA TAMBIÉN: La polarización y la privatización en campaña
¿Por qué debería una empresa invertir recursos en esto? Un colaborador que se siente empoderado para participar en el destino de su país es, por lo general, un profesional más comprometido y con mayor pensamiento crítico. Además, una democracia estable y una ciudadanía participativa generan un entorno de mercado más predecible y saludable para los negocios a largo plazo.
LEA TAMBIÉN: Tipo de cambio: ¿Podrá el ruido electoral poner a prueba los fundamentos del sol este 2026?
El compromiso de una empresa con sus colaboradores debe trascender las paredes de la oficina. Al apoyar el voto informado, las organizaciones demuestran que valoran la autonomía de su talento y que están comprometidas con el bienestar de la sociedad en su conjunto. Al final del día, una empresa fuerte solo puede prosperar en una democracia sólida, y esa solidez se construye voto a voto, con ciudadanos bien informados.
Se sugiere facilitar permisos de salida el día de la elección, informar fechas y locales de votación, ofrecer webinars de análisis político neutral y difundir políticas contra la coacción política, con el fin de eliminar barreras, facilitar el proceso y proteger la libertad individual.








