
En los últimos días, el Congreso ha vuelto a poner sobre la mesa un tema clave: el teletrabajo para madres y padres con hijos recién nacidos. La propuesta busca modificar la Ley N.º 31572, Ley del Teletrabajo, para permitir que madres y padres puedan atender las responsabilidades de cuidado de su recién nacido sin tener que poner en riesgo su continuidad laboral, y sin afectar el normal funcionamiento de las empresas.
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Es importante aclarar algo desde el inicio: no se trata de una obligación automática para las empresas. Como ya ocurre, cada solicitud deberá evaluarse según el tipo de puesto, las funciones que se realizan, y la viabilidad operativa de la empresa, manteniéndose el carácter voluntario que ya contempla la normativa vigente.

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Más allá del aspecto legal, el mensaje central es claro y positivo. La propuesta reconoce que el cuidado de un recién nacido no es solo responsabilidad de la madre y que el trabajo remoto puede ayudar a que ambos padres mantengan su empleo en una etapa especialmente exigente. En un país donde aún existen brechas laborales de género y una alta informalidad, evitar que una persona tenga que dejar su trabajo por razones familiares es un objetivo valioso.
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Este debate no es nuevo ni exclusivo del Perú. Países como Chile, Colombia y Argentina ya han incorporado el teletrabajo como una modalidad permanente, siempre evaluando si el puesto lo permite. La experiencia en la región demuestra que el éxito de estas medidas no solo depende de la ley, sino de cómo las empresas aplican la flexibilidad en la práctica.
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Uno de los principales retos será evitar confusiones o interpretaciones distintas entre trabajadores y empleadores. Para que funcione correctamente, es clave que las organizaciones definan criterios claros y transparentes. De lo contrario, una iniciativa pensada para apoyar a las familias podría derivar en conflictos internos o percepciones de trato desigual.
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Para las empresas, este cambio no debe verse únicamente como una exigencia legal. También es una oportunidad para fortalecer la gestión por resultados, apoyarse en la tecnología y modernizar la forma en que se organiza el trabajo. Cuando el teletrabajo se gestiona adecuadamente, puede mejorar tanto la productividad, el compromiso y desempeño de los equipos.
El teletrabajo para padres con hijos recién nacidos abre una conversación necesaria sobre cómo equilibrar trabajo, familia y bienestar. Que esta medida tenga un impacto positivo dependerá de una implementación responsable, del diálogo entre empresas y autoridades, y de la capacidad de adaptarse a una nueva realidad laboral más humana y flexible.
Renato Silva es gerente general adjunto de Alvisoft.








