
Nos dijo el primer ministro que el controvertido nuevo lema del gobierno fue establecido para su uso obligatorio en toda la administración pública, con el fin de que José Jerí gane “legitimidad”. Añadió, además, algunas otras cosas en sus entrevistas en El Comercio y en RPP, como que el logotipo sirve para identificar el estilo de un presidente, que se trata de una ficción, que es copia de la letra de una canción o que eso conecta con los jóvenes.
En resumen, admitió que el lema busca promocionar la figura de José Jerí; que en el gobierno se trabaja en función de lo que José Jerí quiere o necesita para su promoción personal; que José Jerí tiene como prioridad acercarse y lograr el reconocimiento del sector juvenil (quizás pensando en 2031); y que el lema no nace de una visión de país ni de objetivos claros para estos seis meses (¡qué poco tiempo!), sino de la letra de una canción que “llega” y tiene pegada en los jóvenes.
Las palabras y la posición del premier, que se supone son la oficial del gobierno y que, la verdad, nunca habríamos esperado de él, abren varias interrogantes que sí es bueno plantear.
¿El principal encargado de un gobierno necesita de un lema para ganar “legitimidad”? Siempre hemos pensado que son las decisiones y las acciones de un gobierno las que le dan, a este y a su principal responsable, la legitimidad necesaria. Así fue con José Jerí al inicio de su encargatura del gobierno, cuando sus primeras acciones le permitieron una sorprendente aprobación en las encuestas, aunque luego se abrió un justificado debate sobre si se trataba de puro marketing y efectismo.
¿Qué es más importante, identificar el estilo personal del presidente o identificar las buenas decisiones y las mejores acciones de un gobierno en beneficio de la población?
Fue precisamente José Jerí quien, personal y públicamente, se comprometió a pasar de la defensiva a la ofensiva en el tema de la lucha contra la criminalidad, y comprometió su palabra, aunque luego fue entibiando su posición hasta señalar que solo dejará las bases para que el próximo gobierno inicie esa lucha. La realidad nos muestra que hoy la situación no solo no es mejor que la que existía con Pedro Castillo o Dina Boluarte, sino que, según las cifras oficiales, el número de asesinatos ha crecido.
Lo sucedido en Pataz en las últimas horas, donde la violencia delincuencial, nuevamente, ha hecho de las suyas, es una verdadera muestra del fracaso y la ineficacia de los estados de emergencia que siguen prorrogándose en este gobierno, ello a pesar de que Pataz fue el foco de la atención y de las promesas del gobierno.
¿El principal responsable de un gobierno se debe concentrar solo o prioritariamente en tratar de conectar con los jóvenes? Un gobierno se debe a todos los ciudadanos, y sus principales decisiones y acciones deben estar orientadas a atender las necesidades de todos. La criminalidad ataca a los adultos y a los jóvenes por igual**,** a los emprendedores y a los comerciantes, a las madres de familia y a los niños, y la tarea prioritaria del gobierno es esa: la lucha contra la criminalidad y la seguridad de todos..
Siempre se le reclamó al gobierno que se concentre en dos tareas: inseguridad y elecciones, pero parece que ya en el sillón de Palacio los apetitos van cambiando.
Luego vinieron el pedido de facultades para legislar como si se tuvieran años de gobierno por delante; deseos de hacer reformas que deben ser bien trabajadas por un gobierno que no sea transitorio, como la del INPE; y ahora Petroperú y hasta cambios tributarios.
Petroperú necesita toda una reingeniería para que deje de costarle a los peruanos los miles de millones que hasta la fecha le ha costado, y para que se convierta en una empresa eficiente, rentable y con participación privada. Son los especialistas los que deben pronunciarse sobre si las medidas dictadas por el gobierno son las más adecuadas, pero surge la interrogante: ¿debía hacerse ahora o debía hacerlo el siguiente gobierno? ¿Tiene el gobierno la fortaleza y la decisión para enfrentar la protesta social y política que se avecina?
En este caso, la legitimidad y el liderazgo se hubieran demostrado explicándole al país las medidas para evitar cualquier mala interpretación, y no debía hacerse casi en la madrugada del 31 de diciembre.
Y en el tema tributario, surge la pregunta: ¿es verdad que el gobierno pretende reducir el impuesto a la renta a algunas industrias? Si es verdad, ¿por qué? ¿Por qué ahora? ¿Y el equilibrio fiscal?
Como se puede ver, no se trata de lemas, ni de tratar de subirle la legitimidad ni promocionar a nadie para el presente o para futuras elecciones, se trata de tomar las decisiones y de ejecutar las acciones correctas para beneficio del país.








