Editorial de Gestión. La labor legislativa implica sobre todo pensar en el futuro, en cómo ayudar a que el país recupere la senda de crecimiento económico, lo cual permitirá beneficios reales a largo plazo. (Foto: Congreso de la República)
Editorial de Gestión. La labor legislativa implica sobre todo pensar en el futuro, en cómo ayudar a que el país recupere la senda de crecimiento económico, lo cual permitirá beneficios reales a largo plazo. (Foto: Congreso de la República)

FUNCIÓN LEGISLATIVA. Desde que inició el Gobierno, hace poco más de un año, los mayores esfuerzos del Congreso han estado concentrados en su función fiscalizadora, la cual ha permitido censurar a varios ministros e iniciar algunas investigaciones. Y si bien este es un papel que los parlamentarios no deben dejar de lado, dada la situación del país, resulta igual de importante que se ocupen de su función legislativa.

Y no solo se trata de emitir leyes, sino de revisar y controlar las normas que se emiten desde el Poder Ejecutivo. No es un trabajo sencillo, sobre todo cuando la realidad de este Parlamento y de sus antecesores ha sido la de apostar más por las normas populistas que generan el aplauso inmediato que por aquellas que son necesarias, aun cuando de primera intención no se entienda su finalidad, como puede ser el tema del sistema pensionario.

Ejemplos hay varios, apenas ayer señalábamos que la Comisión de Trabajo tiene un predictamen para establecer ajustes anuales y unilaterales a la remuneración mínima (Gestión 6.10.2022) y hace poco aprobaron un dictamen para incentivar la contratación de poblaciones vulnerables mediante el otorgamiento de beneficios tributarios para las empresas. Ambas medidas pueden parecer positivas; sin embargo, si estas propuestas no son validadas con el sector empleador, que es el encargado de viabilizarlas, podrían convertirse en letra muerta, una ley más que se emite, pero que no funciona en la realidad. En el caso de la remuneración mínima, el proyecto, incluso, tiene opinión negativa del Ministerio de Trabajo, lo cual genera mayores dudas. ¿Los congresistas no evalúan el impacto de sus medidas antes de aprobarlas? ¿Analizan el costo-beneficio de sus propuestas?

Por el contrario, la revisión de los cambios a la legislación de tercerización aprobada por el Ejecutivo está desde hace semanas a la espera de su discusión en el pleno del Congreso y no parece que sea puesta a discusión pronto. Poco se sabe también de la labor que vienen realizando comisiones como Producción, Energía y Minas o Comercio Exterior y Turismo. Cuánto de su trabajo está destinado a generar mayores inversiones que repercutan en la generación de empleos y mayores ingresos para el país, ¿es tan difícil aprobar normas que incentiven la inversión en lugar de desalentarla?

La labor legislativa implica sobre todo pensar en el futuro, en cómo ayudar a que el país recupere la senda de crecimiento económico, lo cual permitirá beneficios reales a largo plazo. Los parlamentarios no deben trabajar en soluciones de corto plazo, sino en generar los cambios estructurales que necesita el país, y reducir el alto porcentaje de informalidad debería ser una prioridad. ¿Los congresistas no evalúan el impacto de sus medidas antes de aprobarlas?

TAGS RELACIONADOS