Editorial de Gestión. Han caído las expectativas empresariales sobre la situación de la economía y sus planes de inversión.
Editorial de Gestión. Han caído las expectativas empresariales sobre la situación de la economía y sus planes de inversión.

LAS BAMBAS. A medida que el efecto estadístico se diluye en las cifras macroeconómicas, está cobrando más peso el “efecto desconfianza”: la postergación (o cancelación) de inversiones y operaciones de las empresas ante la actitud hostil del Gobierno contra la iniciativa privada, los constantes yerros en nombramientos en el Ejecutivo, la incompetencia e incesantes metidas de pata y escándalos del presidente Castillo y varios de sus ministros y allegados, y las iniciativas orientadas a elevar la carga tributaria de quienes sostienen la recaudación (o la insensata idea de que los gobiernos regionales decidan qué actividades permitir).

El sector que está siendo más afectado por ese efecto es la minería, irónicamente el principal contribuyente y generador de divisas, y significativo aportante de inversión directa. Al fallido anuncio de cierre unilateral de minas hecho por la premier Mirtha Vásquez en noviembre –tuvo que retractarse, pero el daño a la confianza ya estaba hecho–, se suma ahora la decisión de MMG, propietaria y operadora de Las Bambas, de suspender la producción a mediados de este mes.

Ello debido a que continúa enfrentando problemas logísticos por el bloqueo de vías de acceso, ejecutado por comuneros de la provincia de Chumbivilcas (Cusco) porque no se ha llegado a ningún acuerdo en las reuniones con representantes del Gobierno y MMG. La minera, cuyo principal accionista es una empresa estatal china, señala que los comuneros tienen “demandas comerciales excesivas”. Hasta ahora, el Gobierno no ha tomado ninguna iniciativa, pero está claro que la paralización envía señales negativas sobre cómo está tratando el Perú a la inversión extranjera.

Sin embargo, otras actividades también están intensificando su desconfianza, según la encuesta empresarial del BCR, realizada en noviembre. Con respecto al sondeo de octubre, han caído las expectativas sobre la situación de la economía, situación de sus negocios y planes de inversión, tanto a 3 como a 12 meses. Junto con la minería –cuyas expectativas se han desplomado–, el pesimismo está muy presente en la construcción y en servicios.

Ante este panorama, sería previsible que el BCR revisará a la baja su proyección de crecimiento del PBI y de la inversión privada para el 2022 (actualmente es 3.4% y 0%, respectivamente), como ya lo están haciendo analistas locales y foráneos. Y la opinión pública está al tanto del problema: el 64% no cree que el Gobierno esté haciendo lo suficiente para la promover la inversión privada (última encuesta de Ipsos).


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