Para este año, el BCR proyecta un crecimiento de 3%, mientras que el MEF espera un 3.2%. (Imagen: Andina)
Para este año, el BCR proyecta un crecimiento de 3%, mientras que el MEF espera un 3.2%. (Imagen: Andina)

Es poco común que las proyecciones del resulten más “acertadas” que las del . Pero acaba de ocurrir con las cifras de crecimiento del del año pasado. La expansión fue 3.44%, respecto del 2024, según data proporcionada al por ministerios y otras entidades públicas, revisada y actualizada al 13 de febrero pasado. El pronóstico del era 3.3% (dado a conocer en diciembre) y el del MEF, 3.5%; cálculo vigente desde agosto, sobre el que se elaboró el Presupuesto Público 2026. Además, el aumento del PBI del 2025 fue ligeramente superior al del 2024 (3.3%).

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El sector que más creció el año pasado fue construcción (6.67%), pero a diferencia de años previos, el mayor impulso provino del componente privado, desde edificios multifamiliares, clínicas y centros comerciales hasta almacenes y fábricas. El componente estatal cerró el 2025 en azul para obras a cargo de gobiernos locales y regionales, pero se contrajo en el ámbito del Gobierno nacional. El dinamismo de la construcción se vio reflejado en la producción de insumos para dicho sector –catalogados como manufactura no primaria–, que en los meses finales del 2025 comenzaron a mostrar resultados positivos. En el caso de la pesca, también fue un año atípico porque la destinada al consumo humano directo creció más que la de anchoveta. Solo telecomunicaciones cayó, mientras que finanzas y seguros continuó en la vecindad del 0%.

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Para este año, el BCR proyecta un crecimiento de 3%, mientras que el MEF espera un 3.2%. Pero a lo largo del año sus cálculos variarán, dependiendo de factores económicos, climáticos y políticos, internos y externos. Las elecciones traerán un componente de incertidumbre y sus resultados podrían incidir en las decisiones de inversión privada. Lo lamentable es que la principal inquietud será si el PBI podrá aumentar lo pronosticado, cuando deberíamos estar pensando en alcanzar una tasa de crecimiento capaz de ofrecer empleo adecuado y absorber a quienes cumplen la edad de trabajar, retos que con tasas de 3% no se harán realidad. Analistas estiman que la tasa debería ser 5%.

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Pero será poco posible producir a ese nivel si no se invierte en más infraestructura que apuntale la competitividad de la economía nacional, ni con congresos que aumenten el gasto corriente a costa del gasto de capital y gobiernos débiles que no le planten cara. Y habría más fondos públicos para mejorar servicios básicos si todos los que generan renta pagasen impuestos. Además, es necesario defender la iniciativa privada, no con discursos sino con medidas de seguridad que sí funcionen.

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