
Este domingo será el último día en que se podrá difundir encuestas de intención de voto para la segunda vuelta. Así que el efecto del debate entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez (próximo domingo a las 8pm) sobre el electorado, en particular los indecisos, recién será conocido por la ciudadanía con los “flashes” que anunciarán los programas dominicales apenas se cierre el sufragio. En el transcurso de la semana, abundarán las especulaciones, noticias falsas en redes sociales y mucha incertidumbre.
¿Qué se espera del debate? El JNE ha fijado cuatro bloques temáticos que, a su entender, abarcan los principales desafíos que el próximo Gobierno enfrentará: seguridad ciudadana, Estado democrático y derechos humanos, educación y salud, y economía y empleo. A juzgar por el debate “técnico”, realizado el domingo último, sobrarán las promesas de mayor gasto público y escasearán las explicaciones de cómo financiarlas. También habrá reproches y ataques, pero quizás los candidatos opten por bajar el tono, porque no necesitan convencer a sus simpatizantes sino a quienes buscan el mal menor.
Fujimori está liderando las encuestas. Pero en vista que es su cuarta vez en estas lides y perdió las tres primeras, sabe que cualquier desliz suyo o de alguien de su entorno puede costarle la elección. La actitud conciliadora que ha adoptado también es parte de su esfuerzo por captar votos. Incluso ha perdido perdón al expresidente Pedro Pablo Kuczynski, pues la mayoría absoluta que Fuerza Popular (FP) obtuvo en el Congreso el 2016 (73 escaños), no fue la “oposición responsable” que ella ofreció, sino una obstrucción irresponsable que puso todos los obstáculos que pudo al Gobierno de PPK, quien se vio obligado a renunciar.
De hecho, Fujimori tendría que pedir perdón por todos los despropósitos que su bancada promovió y votó a favor, como la contrarreforma universitaria, el aumento desmesurado del gasto rígido, las leyes que perpetúan la informalidad y la ilegalidad económicas, las leyes “procrimen”, el deterioro de la institucionalidad del Estado y un largo etcétera.
En el caso de Sánchez, no olvidemos que fue ministro de Pedro Castillo durante todo su periodo, y siempre lo defendió. Estuvo a cargo del Mincetur y fue incapaz de gestionar la recuperación del turismo, pese a que el Gobierno de Francisco Sagasti le dejó un plan de reactivación del sector muy bien estructurado. Esa ineptitud sería suficiente para descartarlo. Sin embargo y a pesar de que también ha adoptado una actitud conciliadora, quien está petardeando su candidatura es Antauro Humala.







