
Los estragos que causaron las lluvias en febrero perjudicaron principalmente la producción agrícola, pero no tuvieron impacto en otros sectores, a nivel agregado, como transporte, comercio y construcción, con lo que el PBI del segundo mes del año se expandió 3.68%, respecto de febrero del 2025. Construcción fue el sector que registró el mayor crecimiento (8.9%), aunque con una diferencia muy marcada entre el componente privado (consumo interno de cemento) y el estatal (avance físico de obras). El primero se expandió 11.55% y el segundo, apenas 1.47%, debido a la fuerte reducción del gasto del Gobierno nacional. El BCR proyecta que este año la inversión pública solo crecerá 1%, mientras que la privada lo hará en 9.5%.
En cuanto a la agricultura, las condiciones climáticas desfavorables (lluvias y calor extremo) perjudicaron la cosecha de diversidad de frutas y hortalizas, lo que generó un alza poco usual en sus precios –que se acentuó en marzo, porque las precipitaciones y las alta temperaturas continuaron–. La evolución de este subsector dependerá en gran medida de la magnitud de El Niño costero, todavía débil pero que podría pasar a moderado, además del riesgo de ocurrencia de un Fenómeno de El Niño global para fines de año, tal como alertamos en esta columna el pasado 1 de abril.
Otro fenómeno se ha estado manifestando desde el último bimestre del año pasado: la caída del petróleo crudo. En febrero se contrajo 24.32% (en enero, 18.52%), debido a decisiones de producción de operadoras privadas, así como al mediocre desempeño de Petroperú. La minería metálica sí fue perjudicada por las lluvias, aunque logró un ligero avance. Esto condujo al sector minería e hidrocarburos a un resultado en rojo. Los otros sectores que se contrajeron fueron servicios financieros y seguros –que prosigue con tasas que bordean el cero–, y pesca, que a pesar del aumento de la captura de anchoveta, no pudo compensarla con el menor desembarque de especies para consumo humano directo (fresco o para congelado).
Un sector que nunca sufre altibajos y siempre crece (incluso en recesión) es administración pública, defensa y otros, es decir, la burocracia estatal. Es el único “seguro” en una economía que depende de factores como el clima y los vaivenes políticos. Por cierto, el actual nerviosismo causado por los resultados de la primera vuelta electoral, reflejado en la subida del tipo de cambio, podría influir en las decisiones de inversión privada de corto plazo, lo que comprometería actividades como construcción y comercio de bienes intermedios y de capital.







