
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, explicó este miércoles que asistió al Supremo a la audiencia sobre la investigación federal contra la gobernadora Lisa Cook porque “quizá es el caso legal más importante en los 113 años de historia de la Reserva Federal”.
“Al reflexionar sobre ello, pensé que sería difícil explicar por qué no asistí”, afirmó Powell sobre el intento del presidente Donald Trump de forzar la salida de Cook como gobernadora de la Reserva Federal y al proceso judicial que llegó recientemente al Tribunal Supremo de Estados Unidos para determinar si el mandatario tiene razones suficientes para despedirla antes de que el proceso judicial recorra todo su camino.
“Además, Paul Volcker asistió a un caso de la Corte Suprema, alrededor de 1985, así que hay precedente”, explicó el presidente de la Fed.
Powell también se refirió a la necesidad de garantizar la independencia de la Fed ante presiones como las de Trump: “el objetivo de la independencia no es proteger a los que diseñan la política monetaria, es porque toda economía avanzada y democrática ha considerado que esto es una práctica común”.

“Es un acuerdo que ha servido bien a la gente”, añadió Powell, quien consideró que si eso se pierde será muy difícil restaurar la confianza en el banco central de que opera pensando en el bien común y no el de un determinado grupo.
Powell compareció hoy ante los medios después de que se conociera que la Fed mantiene los tipos de interés en una decisión que choca con las preferencias de Trump que apostaba por seguir bajándolos.
En el caso de Cook, el Gobierno ha presionado a la gobernadora por supuestamente mentir en una solicitud hipotecaria para obtener mejores condiciones.
En ese clima de tensión con la Casa Blanca, el Departamento de Justicia abrió a Powell una investigación criminal y llegó a emitir citaciones de gran jurado ante el Senado sobre el sobrecosto en la reforma de edificios de la Fed (de unos 1,900 a 2,500 millones de dólares).
Preguntado por este contencioso con Trump, Powell declinó pronunciarse y se remitió “a la declaración que hice el 11 de enero. No voy a ampliarla ni a repetirla. Así que no voy a hablar de eso”.
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En aquella declaración, inédita en un presidente de la Fed, aseguró que la acusación “no tiene que ver realmente con la obra de renovación ni con la supervisión del Congreso”.
Powell aseguró que la verdadera razón es que la Fed ha fijado los tipos de interés según su mejor evaluación de lo que sirve al público, y no “según las preferencias del presidente”, y advirtió que “está en juego si la política monetaria se basará en datos o en presión política e intimidación“.
En sus declaraciones de este miércoles, aseguró además y sobre el estado de la economía de Estados Unidos que “la economía estadounidense creció a un ritmo sólido el año pasado y comienza el año 2026 con una base sólida”, pese a las dudas sobre el dólar.
Y añadió que “los indicadores del mercado laboral sugieren que las condiciones podrían estar estabilizándose después de un período de debilitamiento gradual. La tasa de desempleo fue del 4.4% en diciembre y se ha mantenido prácticamente sin cambios en los últimos meses”.








