
Un día después de la salida de Nicolás Maduro, la política de Estados Unidos frente a Venezuela empieza a definirse. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que Washington está dispuesto a una cooperación a corto plazo con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, aunque dejó en claro que ese respaldo será condicionado y bajo una estricta vigilancia.
En declaraciones al canal CBS, Rubio sostuvo que, a diferencia de Maduro, Rodríguez sí es una interlocutora viable.
“La persona que estaba a cargo, aunque no legítimamente, no era alguien con quien se pudiera trabajar. Nunca cumplió los acuerdos que firmó”, afirmó.
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Advertencia directa desde la Casa Blanca
El respaldo inicial de la administración de Donald Trump no es incondicional. En una entrevista concedida a The Atlantic, el mandatario advirtió que Rodríguez enfrentará consecuencias severas si no cumple los compromisos asumidos durante la transición.
“Si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro”, señaló Trump. Según Rubio, Rodríguez ha manifestado su disposición a colaborar “en lo que consideremos necesario” para reencaminar al país.
Cooperación pragmática y una oposición ausente
En una entrevista con NBC News, Rubio explicó que la estrategia estadounidense responde a una “realidad inmediata” dentro de Venezuela. Aunque elogió a María Corina Machado, subrayó que gran parte de la dirigencia opositora ya no se encuentra en el país.
“María Corina es fantástica y conozco bien al movimiento opositor, pero debemos lidiar con la situación actual. Tristemente, la mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela”, indicó.
Según el secretario de Estado, existen asuntos urgentes que deben resolverse antes de pensar en un proceso político más amplio.
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Elecciones: un escenario aún lejano
Consultado sobre la posibilidad de convocar elecciones, Rubio consideró que el tema es prematuro. “Nos importan las elecciones y la democracia, pero por encima de todo nos importa la seguridad, el bienestar y la prosperidad de Estados Unidos”, declaró.
Algunos países habían exigido comicios tras el fraude del 28 de julio, del que resultó vencedor Edmundo González. Sin embargo, su nombre no ha sido mencionado en esta nueva etapa, a diferencia del de Machado, aunque no como eventual líder del proceso.
Control político y presión sostenida
Rubio fue enfático al señalar que Estados Unidos asumirá un rol central en la definición del rumbo venezolano. También descartó la presencia de tropas estadounidenses en territorio venezolano, precisando que actualmente otras autoridades controlan el aparato militar y policial.
“Ellos deberán decidir qué dirección tomar. Esperamos que sea distinta a la de Maduro y que conduzca a una transición integral”, afirmó.
Finalmente, advirtió que mientras persistan los problemas heredados del anterior régimen, Venezuela seguirá bajo presión.
Washington mantendrá operaciones contra el narcotráfico e incluso la incautación de petroleros si lo considera necesario, reiterando que la prioridad de Estados Unidos será siempre su propia seguridad y estabilidad.








