
Enrique Castillo Paredesperiodista
E s curioso, pero al Perú y a Chile siempre les ha tocado vivir momentos diferentes, transitar vías opuestas, avanzar en sentido contrario al otro.Mientras en el Perú vivíamos una dictadura, en Chile estaban en democracia. Cuando en nuestro país se planteaba la transición a la democracia, en el país del sur se acentuaba la dictadura.
Las épocas de mayor bonanza en el país del sur coincidieron con momentos muy difíciles de la economía peruana. Cuando Chile pudo comprar todas las armas que quiso, aquí nosotros no pudimos comprar ni una ametralladora. El auge de las AFP en Chile se dio cuando aquí ni empezábamos a estudiar el tema. Y hasta en el fútbol, cuando el Perú la rompía, Chile caía; y cuando Chile la hacía, el Perú no la veía.
Hoy, parece mantenerse esa tendencia. Si uno va a Chile, notará que nuestras realidades se muestran bastante distintas, los objetivos diferentes, y las acciones gubernamentales en sentido contrario.En el Perú hemos empezado a cuestionar a las AFP, pero en Chile ya están casi convencidos del fracaso del sistema, y se plantea la necesidad de reorganizarlo por completo. Pero ese es apenas un tema en la larga agenda de un proceso profundo de reformas que han iniciado los chilenos. Y que nos lleva, nuevamente, a ver cómo unos están de ida y otros de regreso.
Mientras en el Perú el Gobierno baja los impuestos para reactivar su economía, en Chile se suben considerablemente los tributos para financiar una profunda reforma educativa que tiene entusiastas adeptos, pero también ácidos críticos. En el Perú hablamos de la necesidad de flexibilizar las normas laborales para permitir a las empresas hacer frente a la desaceleración; y en Chile se ha empezado a discutir la necesidad de cambiar las reglas de juego para fortalecer el sindicalismo y para evitar una serie de abusos en las prácticas de las empresas.
A Chile le falta la energía que al Perú le sobra, y le empieza a faltar el agua que en el Perú no se aprovecha bien.En el sur se constata la necesidad de cambiar una serie de normas del sistema electoral; y en el Perú no hay voluntad política para aprobar importantes reformas en ese campo.
En Chile el Gobierno va a impulsar una amplia reforma constitucional para modificar una serie de mecanismos que no le permiten un adecuado ejercicio del poder, y para no vivir con una Constitución que nació en un gobierno dictatorial; y en el Perú no se puede siquiera aprobar la bicameralidad.
Sin ser perfectos, la seguridad y los mecanismos anticorrupción parecen funcionar en Chile; en el Perú, los ciudadanos viven expuestos a todo tipo de violencia, mientras las autoridades parecen dirigir un circo.Michelle Bachelet ha preferido la receta lógica de todo gobernante. Si vas a hacer reformas, y reformas profundas, que sean desde el inicio. Algo que Ollanta Humala nunca entendió. Ahora, si estas darán resultado, eso se verá con el tiempo.
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