Un “trilema” en las decisiones de política monetaria

OPINIÓNJorge Gonzalez IzquierdoUniversidad del Pacífico

La Gran Crisis Financiera del 2008-2009 no solo remeció los cimientos de la economía mundial sino también de la teoría económica. Varios aspectos de la macro y microeconomía están siendo cuestionados por la realidad y revaluados en su integridad. Uno de ellos es el que tiene que ver con la teoría y política monetaria. Como bien dice el profesor Olivier Blanchard, del FMI, la política monetaria no volverá a ser la misma después de la Gran Crisis.En macroeconomía abierta existe un concepto que hasta hace muy poco era sólido como una roca y guiaba en forma convincente las decisiones de política monetaria en casi todos los países. Se le conoce como el trilema. ¿Y en qué consiste? En términos muy simples, el concepto se refiere a la imposibilidad para un país de alcanzar simultáneamente tres objetivos a la vez: una política monetaria independiente, es decir, que controle la inflación; libre movimiento de capitales con el mundo, y tipo de cambio nominal (precio del dólar) fijo. Los tres juntos sería algo imposible de conseguir. Solo se podrían alcanzar dos de ellos al mismo tiempo. ¿Por qué? Pongamos un ejemplo. El caso del Reino Unido. En UK se tiene libre movimiento de capitales con el mundo y la política monetaria es autónoma en el sentido de controlar la inflación. Entonces, no podrá controlar el tipo de cambio; lo tendrá que dejar fluctuar. ¿Por qué? Porque si controla el tipo de cambio, la cantidad de dinero se vuelve endógena y perdería control sobre la inflación.Transcurridos seis años de crisis este concepto está siendo cuestionado. Hoy día la experiencia muestra que un país puede conseguir los tres objetivos a la vez, al menos en un horizonte razonable de tiempo. Veamos. Se tendrían que juntar cuatro factores para conseguirlo. Primero, una flotación "manejada" del tipo de cambio nominal que lo acerca más al concepto de tipo de cambio fijo con intervenciones por parte del banco central en el mercado cambiario, es decir, comprando o vendiendo dólares. Segundo, uso de las llamadas medidas "macroprudenciales", sobre todo por parte del banco central y la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS). Tercero, posible control de capitales. Y cuarto, el uso acostumbrado de la tasa de interés de corto plazo por la autoridad monetaria. Pongamos otro ejemplo para entender mejor. Supongamos que el banco central por razones de que la economía se está desacelerando reduce la tasa de interés de corto plazo. Ello incentivará una salida de capitales que depreciará el tipo de cambio con probables efectos negativos sobre las hojas de balance, inflación y estabilidad financiera. Esto haría indeseable la medida. Pero con intervención del banco central en el mercado cambiario vendiendo dólares, medidas que dificulten el libre tránsito de capitales (encajes especiales, por ejemplo) y la toma de otras medidas como asegurar una adecuada capitalización de los bancos, desarrollo de instrumentos financieros en moneda nacional, se puede moderar el alza en el tipo de cambio y el impacto negativo sobre la situación financiera de los agentes económicos. Por lo menos por un tiempo razonable. El problema que queda es cómo combinar estas medidas. No hay nada dicho al respecto. Es una tarea pendiente para la teoría económica.

Estimado(a) lector(a)

En Gestión, valoramos profundamente la labor periodística que realizamos para mantenerlos informados. Por ello, les recordamos que no está permitido, reproducir, comercializar, distribuir, copiar total o parcialmente los contenidos que publicamos en nuestra web, sin autorizacion previa y expresa de Empresa Editora El Comercio S.A.

En su lugar, los invitamos a compartir el enlace de nuestras publicaciones, para que más personas puedan acceder a información veraz y de calidad directamente desde nuestra fuente oficial.

Asimismo, pueden suscribirse y disfrutar de todo el contenido exclusivo que elaboramos para Uds.

Gracias por ayudarnos a proteger y valorar este esfuerzo.