Triangulación de exportaciones

Las autoridades australianas vienen investigando si algunas de las mayores mineras del mundo están triangulando exportaciones para desviar sus ganancias y evadir el pago de impuestos. Pero ese no es, por cierto, el único caso. Hay multinacionales acusadas de lo mismo en países tan disimiles como Argentina e Indonesia.

La triangulación implica facturar las exportaciones a un destino, pero enviarlas a otro, utilizando para eso intermediarios – llamados "traders"- del mismo grupo económico, radicados generalmente en Suiza, Singapur u otros países donde los impuestos son bajos.

Tales imputaciones son alimentadas por la sospecha de que se trata de una mera estrategia de planeamiento fiscal consistente en interponer empresas fantasma, entre el exportador y el destinatario efectivo de los bienes. Su único fin sería comprarlos, sin tomar posesión de ellos en ningún momento, para luego revenderlos a un precio mayor y, de esta forma, dejar en el exterior parte de la utilidad que de otra manera se encontraría gravada, con tasas más altas, en el país de donde se extrae el mineral.

Que existan compañías que evaden impuestos no significa que todas lo hagan. No se puede negar que las triangulaciones están, generalmente, acompañadas de ventajas de carácter tributario, pero eso de por sí no es censurable cuando los intermediarios realmente desarrollan funciones, poseen activos y asumen riesgos que ameritan una retribución o rentabilidad acorde con los beneficios que producen. Desconocer la existencia de estos agentes y su rol en el mercado de minerales carece de rigor conceptual si cumplen con esos requisitos.

En respuesta a esta problemática, algunos países han adoptado de forma unilateral enfoques específicos para desalentar las exportaciones triangulares de commodities entre partes vinculadas, en las que participe un intermediario extranjero sin genuina sustancia económica, como por ejemplo el denominado "sexto método" de precios de transferencia en Latinoamérica.

De hecho, la propia OCDE, en el marco del ambicioso y revolucionario proyecto "BEPS", está afinando propuestas para hacer frente a determinadas maniobras que permiten "desaparecer", "reducir" o "trasladar" artificialmente rentas provenientes de la exportación de materias primas a jurisdicciones de baja o nula imposición. En buena cuenta, estas iniciativas buscan garantizar que las grandes empresas tributen en aquellos países en los que están realizando la actividad económica y generando valor. La tendencia mundial va por ese camino.

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