
COLUMNAFernando Correa GERENTE COMERCIAL DE PROTECTA
EN TÉRMINOS SIMPLES, el valor de una renta vitalicia reside en que protege al jubilado asegurándole una pensión al margen del factor longevidad, de tal manera que sin importar cuantos años pueda vivir esa persona siempre tendrá asegurado el pago de su pensión.
Por otra parte, para poder asegurar el pago vitalicio de la pensión las compañías de seguros gestionan los fondos de sus clientes procurando un nivel de rentabilidad que les permita cumplir con el retorno ofrecido a los shareholders (pensionistas y accionistas), asumiendo el menor riesgo posible.
Uno de los criterios fundamentales para reducir el riesgo inherente es el calce de las inversiones en los plazos y monedas en que las aseguradoras se comprometen a pagar la pensión del trabajador.
Actualmente, se presentan como nuevas alternativas la de recibir una renta vitalicia en soles a través de dos opciones. La primera de ellas es la de soles ajustados a la tasa prefijada de 2% anual, mientras que la otra es la de soles indexados de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor (IPC)que publica el INEI, o en todo caso el indicador que lo sustituya, y con la periodicidad que la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS)determine.
En cualquiera de los dos casos y a fin de tomar una decisión más racional, el cliente debe tener siempre presente los conceptos del calce de las inversiones que realiza la compañía de seguros en términos de los plazos de pago de la pensión y sobre todo, que éstos se den también en la moneda en la que se ha convenido el pago.
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