Presión impositiva: Con tendencia a la baja

Marcial García SchreckSOCIO DE IMPUESTOS DE EY

La última encuesta de Pulso Perú revela que un 53% de los peruanos considera que si se bajan los impuestos se reducirá la informalidad y, por lo visto, no les falta razón. En la misma línea, según el Banco Mundial, hay evidencia empírica que muestra que una carga fiscal y administrativa elevada, desalienta el cumplimiento de los contribuyentes, pudiendo incluso tener un efecto negativo en el crecimiento económico.

El reflejo de lo anterior en los índices de competitividad no es menos elocuente. Es que en un mundo globalizado, la presión impositiva y los trámites que se deben hacer para cumplir con las obligaciones tributarias son factores determinantes para la competitividad internacional de las empresas, pues a mayores costos fiscales menores serán las ganancias que, al final de cuentas, obtendrán en el mercado en relación a sus competidores.

Las principales economías han entendido que el fortalecimiento de la competitividad es condición necesaria para atraer grandes empresas y nuevas inversiones.

Así, no sorprende que en estos momentos en el Congreso de Estados Unidos se esté evaluando una propuesta presentada a fines de febrero para recortar la tasa de Impuesto a la Renta de 35% a 25% en un periodo de 5 años y la aplicación de cambios en la legislación tributaria para impulsar la competitividad de las empresas.

Para ubicarnos en el mapa global, hay que tener en cuenta que si bien en el Perú la tasa nominal de Impuesto a la Renta es del 30%, una empresa de tamaño medio realmente paga un 23.1% de impuesto respecto de su utilidad comercial. Aunque esa tasa efectiva es menor que la nominal, está por encima del promedio de los países de Latinoamérica y el Caribe (20.5%), y muy por encima de la media de la OCDE (16.1%), de acuerdo con el reporte Doing Business 2014, publicado por el Banco Mundial.

En un contexto en que las economías avanzadas están compitiendo con las emergentes para captar capitales, debemos mirar el espejo de otras naciones que han encontrado en la política fiscal una herramienta para poner freno a la informalidad, luchar contra la evasión fiscal y mejorar la competitividad de sus empresas. La diferencia entre el Perú y otros países es bastante marcada en lo que atañe al Impuesto a la Renta que se aplica a las empresas, como para estimar que hay margen para reducirlo. Los datos del Banco Mundial apuntan en esa dirección. El reto pasa por bajar el impuesto, sin afectar las arcas públicas, contrarrestando el impacto de la rebaja con la ampliación de las bases imponibles y del número de contribuyentes.

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