
SI BIEN SON MUCHAS las empresas familiares, es reducido el número que trasciende de la primera a la segunda generación, y menor aún el que pasa de la segunda a la tercera, y a la cuarta. Ello, debido a situaciones tales como que el fundador, a pesar de sus años, no quiera ceder las riendas del negocio, o que los problemas de la empresa se lleven a la familia y viceversa, o que contratan recursos para la empresa priorizando los lazos familiares.En el Perú y en el mundo cada vez es mayor la preocupación por encontrarle solución a estos problemas. Así, son varias las familias empresarias que vienen evaluando o ya han celebrado los denominados Protocolos Familiares, esperando que sirvan para que la empresa de la familia pueda seguir siendo eso, a pesar del tiempo.Aunque no existe regulación, los Protocolos Familiares son un acuerdo escrito entre los familiares, que busca regular los principios y valores que guían sus relaciones en el marco de iniciativas de negocio, la propiedad de estos, las diversas relaciones económicas y profesionales que se presentan entre accionistas, familiares y la propia empresa, así como la forma y mecanismos para resolver los conflictos de interés que pudieran surgir. Su carácter puede ser moral, legal o una combinación de ambos.Pero la elaboración de estos instrumentos no es sencilla; todo lo contrario, requiere de un gran apoyo, pues un protocolo familiar es como un traje hecho a medida.
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