
(Reuters) Grecia desafió a sus acreedores internacionales al apegarse a los puntos que considera intransables en las negociaciones a cambio de ayuda financiera, como las reformas laboral y de pensiones, e instó a la Unión Europea y al FMI a ceder terreno para lograr un acuerdo.
La última negativa de Grecia redujo los prospectos de avances la próxima semana que garanticen los fondos que el país necesita con urgencia para no caer en la bancarrota.
Pese a los esfuerzos de la Comisión Europea por convencer al primer ministro griego, Alexis Tsipras, de que se comprometa en dos condiciones clave para recibir los fondos de la UE y el FMI, un portavoz de Atenas dijo que los acreedores no deberían esperar que la nación haga todas las concesiones.
"No vamos a sobrepasar los límites de nuestras líneas rojas (…) Está claro que no podemos recortar las pensiones", dijo el portavoz de Gobierno Gabriel Sakellaridis en una conferencia de prensa.
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