
PROCESO. La gestión integral de riesgos es un proceso que permite identificar y enfrentar los eventos que pueden incidir desfavorablemente sobre la consecución de los objetivos corporativos. Este proceso abarca diversos aspectos, varios de ellos estrechamente relacionados con el gobierno corporativo (GC), sistema de principios y normas por el cual las empresas son dirigidas y controladas. Así, mientras el Gobierno define objetivos, estrategia, políticas, apetito al riesgo y responsabilidades, la gestión del riesgo identifica y evalúa los riesgos que pueden afectar la capacidad de lograr los objetivos así como determina su tratamiento y las actividades de control. Así, las buenas prácticas de GC facilitan la correcta articulación entre gobierno y la gestión integral de riesgos, en procura de alcanzar los objetivos corporativos, asegurando el cumplimiento de las leyes y regulaciones, normas y procedimientos internos, y los compromisos con los stakeholders. Un estudio de la IFC y la OCDE con información del 2005-2007 muestra que un grupo de empresas latinoamericanas con buen GC tuvo un ROE promedio de 21.7% frente a 16.7% del resto de empresas que cotizan en bolsa, así como un volumen diario de acciones negociadas equivalente a 2.6 veces el del resto de empresas. Asimismo, varios casos en el ámbito internacional demuestran que la ausencia de buenas prácticas de GC coincide con una inapropiada exposición a riesgos que termina redundando en situaciones problemáticas.
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