
Joven, elegante y capaz de desatar la euforia típica de un cantante famoso, Enrique Peña Nieto logró devolver el poder a su controvertido partido político, el PRI, visto por años como el culpable de todos los males de México. Logró con su ángel cautivar a millones de mexicanos cansados de la violencia del narcotráfico en los últimos seis años y la falta de empleo.
La campaña se centró en su figura. El ex gobernador de 45 años no lanzó al ruedo propuestas novedosas para atacar los principales problemas de la nación.
Pero puso en práctica la misma fórmula que usó cuando fue gobernador del Estado de México (2005-2011): firmar ante notario sus compromisos, una estrategia con la que consolidó una imagen fiable.
ANÁLISIS
NO SE PUEDE VOLVER AL PASADOEl regreso del partido que gobernó al país por 70 años no significa que se vuelva a las prácticas del pasado. El nuevo gobierno tomará un camino muy semejante al de los últimos 15 años en materia de política económica, social e internacional. Habrá continuidad, pero tal vez no en política de seguridad. Lo que sí es importante es que esta será la tercera elección democrática en la historia de México. Independientemente de lo que quiera hacer el PRI o no, el país ha cambiado tanto en su relación con el mundo que aunque quieran volver al pasado, no pueden. Peña Nieto tendrá que crear un sistema de protección social universal, permitir la inversión, etc.
JORGE CASTAÑEDA EX CANCILLER MEXICANO
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