
(Reuters) Una bomba colocada en uno de los santuarios más conocidos de la capital de Tailandia acabó con la vida de 19 personas, incluidos tres turistas extranjeros, e hirió a otras 123, en un ataque que el Gobierno calificó como un intento por destruir la economía.
Nadie se atribuyó de inmediato la autoría del atentado en el santuario de Erawan, en una importante intersección de Bangkok.
Las fuerzas tailandesas están combatiendo a un pequeño grupo de insurgentes musulmanes en el sur de un país predominantemente budista, pero los rebeldes rara vez han lanzado ataques fuera del feudo.
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/ZTBLVPS5PBANLIM5IPCTO4TJFE.jpg)






