Gracias a la reapertura del financiamiento externo en , en la primera mitad de 2015 las expectativas de devaluación se diluyeron: la brecha cambiaria bajó al 40% y las reservas brutas volvieron a crecer gracias a los yuanes chinos, señala un reciente informe de la Alianza Latino Americana de Consultorías Económicas (LAECO).

El documento señala que bajo este clima de estabilidad, el gobierno argentino consiguió relajar las presiones sobre el nominal, que se deslizó a una tasa del 1% promedio mensual hasta casi finales del tercer trimestre del año. Fruto de la calma cambiaria, la inflación en Argentina se redujo tras la aceleración que mostró en 2014.

En ese contexto, en , el ritmo de alza de precios mostró la desaceleración más importante desde 2009: en un año la variación interanual del índice IPC de la consultora "Ecolatina" se redujo más de 10 puntos porcentuales., hasta estabilizarse en 27%.

Pero además de la estabilidad del dólar oficial, la desinflación estuvo apoyada, una vez más, en el congelamiento de las tarifas públicas, y en un contexto externo en el que la caída de los precios de los commodities y de las monedas de los principales socios comerciales de Argentina (con Brasil a la cabeza) contuvieron el alza de los costos de los bienes importados.

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LAECO señala que en cuanto al tema laboral, los salarios en Argentina evidenciaron un incremento nominal similar al de 2014 (+29,5%. vs. 30,2%, en los primeros ocho meses del año), pero en términos reales, los ingresos recuperaron parte de su poder de compra gracias a la de la inflación. Sin embargo, esta mejora fue menor a la esperada, siendo que 2015 se trataba de un año electoral. Las causas de ello deben buscarse en la intención del gobierno de contener las presiones inflacionarias y concentrar los aumentos salariales en los meses más importante en términos electorales.

Desafíos del nuevo presidentePara el cierre del año, LAECO no proyecta una modificación significativa en la tendencia que mostraron hasta el momento las tres variables: con una inflación en torno al 27.5% anual, mientras que los salarios crecerán por arriba de los precios (+30.8%), el tipo de cambio nominal lo hará claramente por debajo (+16.5%). Producto de esto último, la estima que el 2015 se profundiza la pérdida de competitividad externa argentina, condicionando el inicio del nuevo ciclo político.

La alianza de consultoras destaca además que el próximo gobierno argentino iniciará su mandato con un tipo de cambio real atrasado como a fines de la Convertibilidad, reservas netas prácticamente nulas, y un complejo sistema de restricciones a la demanda de divisas que afecta el normal funcionamiento de la economía rioplatense. Aunque está claro que se deberá avanzar en una agenda para atraer divisas, el nuevo gobierno deberá primero definir la trayectoria del dólar oficial, señala el informe.

Por un lado, la continuidad de la política cambiaria argentina de "profundizar el atraso" desplegada durante 2015 no es sostenible (con las reservas en niveles mínimos existe el riesgo de una crisis cambiaria): la elevada inflación le pone un piso alto a la depreciación del dólar oficial en 2016. Pero por otra parte, una significativa podría desatar una carrera entre precios, salarios y tipo de cambio de la que, aún con políticas contractivas, sea muy difícil frenar, advierte el documento de LAECO.

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