Lo último que necesita el mundo es una crisis de los mercados emergentes; no obstante, todas las condiciones están presentes: un colapso del precio de los productos básicos, un golpe económico repentino, un exceso de deuda y monedas frágiles.
Lo último que necesita el mundo es una crisis de los mercados emergentes; no obstante, todas las condiciones están presentes: un colapso del precio de los productos básicos, un golpe económico repentino, un exceso de deuda y monedas frágiles.