Imagen. Elon Musk forjó su reputación como un David, fomentando rebeliones contra las élites automotrices y de Wall Street; pero ahora es un Goliat.
Imagen. Elon Musk forjó su reputación como un David, fomentando rebeliones contra las élites automotrices y de Wall Street; pero ahora es un Goliat.

“Me convertí en un meme, destructor de ‘cortos’” (ventas de acciones en corto). Este reciente tuit de Elon Musk tuvo un tono mesiánico que encantó a sus discípulos. Su estatus de culto está en alza. El caso de GameStop le brindó munición en su batalla contra los vendedores en corto de Wall Street. La semana pasada, sus fans se embelesaron con el anuncio de que Tesla, su fabricante de autos eléctricos, invirtió US$ 1,500 millones en bitcoin y que comenzaría a aceptarla como forma de pago.

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