
Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha manifestado su interés en que las grandes petroleras estadounidenses vuelvan a operar en Venezuela, analistas del sector consideran poco probable un retorno inmediato, debido al alto costo de inversión, la incertidumbre política y el actual contexto de precios del petróleo.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, con alrededor de 303,000 millones de barriles, equivalentes a cerca del 17% del total global. Sin embargo, la mayor parte de estos recursos se concentra en la Faja del Orinoco en forma de crudo extrapesado, cuya explotación requiere tecnología avanzada y cuantiosos desembolsos de capital.
En la década de 1990, la producción petrolera del país alcanzaba aproximadamente 3.5 millones de barriles diarios. En la actualidad, el bombeo se sitúa en torno al millón de barriles por día, como consecuencia de las sanciones internacionales, una gestión deficiente y el deterioro de la infraestructura del sector energético.

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INVERSIÓN DE LARGO PLAZO Y RETORNO LIMITADO
De acuerdo con un análisis de la consultora Rystad Energy, reactivar la industria petrolera venezolana y elevar de manera sostenida la producción exigiría inversiones anuales de entre US$ 8,000 millones y US$ 9,000 millones durante al menos 14 años, lo que sitúa cualquier retorno relevante en un horizonte de varias décadas.
En este escenario, Chevron se mantiene como la única petrolera estadounidense con operaciones en Venezuela, tras la nacionalización de los yacimientos privados en 2007. Sus empresas mixtas aportan cerca del 27% de la producción nacional, equivalente a unos 242,000 barriles diarios. Aun así, Venezuela representa menos del 1% del suministro mundial de petróleo.
Los especialistas coinciden en que incluso un aumento moderado de la producción venezolana tendría un impacto limitado en el mercado internacional, especialmente en un contexto en el que el precio del barril se ubica en torno a US$ 69, su nivel promedio más bajo desde 2020.

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ESCEPTICISMO DE LA INDUSTRIA PETROLERA
La incertidumbre sobre el futuro político del país, el antecedente de políticas de nacionalización y el bajo precio del crudo mantienen alejadas a grandes compañías como ExxonMobil y ConocoPhillips. Reportes de medios estadounidenses indican que este escepticismo ya estaba presente incluso antes de la reciente intervención de Washington.
En paralelo, la producción petrolera de Estados Unidos se encuentra en niveles históricamente altos, entre 13.5 y 13.9 millones de barriles diarios. No obstante, el crecimiento del sector se ha desacelerado debido a una menor perforación, influida por la caída de los precios y el impacto de los aranceles, según datos oficiales.
En este contexto, voces de la industria advierten que priorizar una eventual inversión en Venezuela podría enviar señales contraproducentes para los productores estadounidenses, al desplazar capital y empleo hacia el exterior en un momento de menor rentabilidad para el sector local.







