Otro de los argumentos de LVMH era que Tiffany no había sido gestionada desde el acuerdo de noviembre de forma normal y para ilustrarlo aludía al pago "del dividendo más elevado posible" en un momento en que sufría pérdidas y su liquidez disminuía fuertemente.  (Foto: Bloomberg)
Otro de los argumentos de LVMH era que Tiffany no había sido gestionada desde el acuerdo de noviembre de forma normal y para ilustrarlo aludía al pago "del dividendo más elevado posible" en un momento en que sufría pérdidas y su liquidez disminuía fuertemente. (Foto: Bloomberg)

La Comisión Europea (CE) dio luz verde a la compra de la empresa estadounidense de joyería Tiffany por parte del gigante francés del lujo Moët Hennessy Louis Vuitton (), al concluir que no plantea conflictos de competencia.

La CE reconoció en un comunicado que las actividades de ambas compañías se solapan “principalmente” en el ámbito de la joyería, pero señaló que la entidad resultante de la operación tendrá una cuota de mercado “moderada”.

El Ejecutivo comunitario también destacó que existe un número “importante” de proveedores terceros y que en el mercado han entrado en los últimos tiempos nuevos competidores.

La CE precisó que la operación se examinó mediante el procedimiento habitual de revisión de fusiones.

Pese al visto bueno de la CE, presentó a finales de setiembre ante la justicia estadounidense sus argumentos para justificar el abandono de la compra de Tiffany, entre ellos, que la pandemia invalida la operación.

En un comunicado, LVMH explicó que había presentado sus conclusiones ante el Tribunal de Justicia de Delaware y que confiaba en “su capacidad de demostrar que no se dan las condiciones de realización de la adquisición y que los argumentos falaces de Tiffany no tienen ninguna base”.

En primer lugar porque el acuerdo que había firmado en noviembre del 2019 con el grupo joyero estadounidense incluye una cláusula que autoriza a las partes a renunciar si se produce “una situación significativamente desfavorable”, lo que a su juicio ocurre con la crisis del coronavirus.

Otro de los argumentos de LVMH era que Tiffany no había sido gestionada desde el acuerdo de noviembre de forma normal y para ilustrarlo aludía al pago “del dividendo más elevado posible” en un momento en que sufría pérdidas y su liquidez disminuía fuertemente.

La disputa ante los tribunales lanzada por Tiffany tiene su origen en la renuncia de LVMH el pasado 9 de septiembre a la compra, una operación valorada en 14,700 millones de euros (unos US$ 17,300 millones) y que tenía como fecha límite el 24 de noviembre.

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