
La implementación de Basilea III en el sistema financiero peruano representa un reto para las entidades, en especial para las microfinancieras. Sin embargo, el sector asegura estar preparado para asumir el impacto.
Saludo la intención de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) de alinear al sistema financiero peruano con estándares internacionales, señaló Paola Masías, presidenta del gremio Asomif.
Sin embargo, sostuvo que el mayor efecto se dará en el aumento de provisiones, lo que podría traducirse en una menor rentabilidad en el corto plazo.
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Aunque, descarta un escenario de incumplimientos generalizados o de default, reafirmando que la solidez del sistema financiero peruano se mantiene como uno de sus principales activos.
“Contamos con provisiones, tenemos un indicador de capital elevado y venimos realizando pre evaluaciones del impacto que tendrá esta implementación, cada una está estimando lo que debe provisionar a futuro”, dijo.
Este proceso de adecuación al nuevo estándar internacional, impulsado por la SBS, busca reforzar la solidez del sistema mediante mayores exigencias de capital y provisiones.
Créditos
En este contexto, comentó que el desempeño de los créditos durante el último año ha sido positivo. Las colocaciones se han venido reactivando con mejores indicadores, el número de préstamos aumenta y los niveles de mora muestran una tendencia a la baja, expresó.
Esta mejora refleja una recuperación gradual de la actividad económica y una mayor capacidad de pago de los clientes, agregó.
No obstante, sostuvo, el crecimiento aún enfrenta limitaciones relevantes, principalmente vinculadas a factores externos como la violencia, las extorsiones y la persistencia del crédito informal conocido como “gota a gota”, que afecta tanto a los usuarios como a las propias entidades.

Elecciones
De cara al 2026, puntualizó, el panorama incorpora un elemento de incertidumbre adicional que es el proceso electoral.
Este factor no solo impactará al sistema microfinanciero, sino a toda la economía en su conjunto, al influir en las decisiones de inversión y consumo, manifestó.
Aun así, las proyecciones se mantienen optimistas. “Los resultados del análisis de estabilidad financiera elaborado por la SBS respaldan esta visión y muestran que el sistema cuenta con suficientes amortiguadores para enfrentar escenarios adversos”, resaltó.
A nivel agregado, las cifras refuerzan esa percepción de fortaleza. Las entidades financieras en su conjunto reportan utilidades cercanas a los S/ 14,000 millones este año, un salto significativo frente a los S/ 9,000 millones registrados el año pasado, enfatizó.
Además, el ratio de capital global se mantiene por encima del mínimo legal de 10%, lo que evidencia una adecuada capitalización y capacidad para absorber pérdidas inesperadas, anotó.
Si bien existen algunas entidades con resultados financieros menos favorables, precisa que estos casos responden a problemas puntuales de organización interna o procesos específicos. “Tener utilidades reducidas o incluso resultados negativos en un periodo determinado no implica, necesariamente, que la estabilidad de la entidad esté en riesgo”, aclaró.
Criminalidad
El clima de negocios, sin embargo, no es homogéneo en todo el país. El ánimo podría estar más afectado en el norte y el norte chico, zonas donde el cobro de cupos y la presencia de bandas delincuenciales generan mayores dificultades operativas, alertó. Pese a ello, las entidades continúan trabajando y atendiendo a sus clientes.
La criminalidad es un problema transversal que afecta a múltiples sectores de la economía, no solo a las microfinanzas, acotó.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








