
Jorge Ignacio Ochoa es un ejecutivo que ha dedicado 31 años a formarse en la misma empresa. Desde el 2016 se desempeña como gerente general de BASF Perú, pero antes ha ocupado el mismo cargo de la sede de Ecuador, así como diversos puestos en áreas administrativas y de negocios de la compañía química durante las últimas tres décadas. “Puedo decir que he tenido una linda carrera”, sostiene el contador colombiano.
¿Se puede decir que conoce la empresa al derecho y al revés?
Más que eso, puedo decir que me falta mucho por conocer. Es una compañía muy grande y sí, he pasado por diferentes áreas, pero todavía hay camino por recorrer.
¿Cuál es el secreto para mantenerse motivado?
Hay dos cosas. Desde el punto de vista profesional, la posibilidad que siempre he visto de seguir creciendo y también la facilidad que brinda la empresa, por ser una multinacional, de desarrollarse en áreas y países de diferente responsabilidad.
¿Cómo lograr lo mismo para los trabajadores?
Gerencialmente, siempre me gusta acercarme a la gente y ver cómo la ayudo. Sobre todo, si veo que mi caso ha sido exitoso, estoy seguro que puedo ayudar a otros en la organización y en el ámbito personal. Invierto tiempo en ese tema.
¿Qué tal la experiencia con el teletrabajo?
Al principio fue un poco caótico por las interrupciones, la conexión, la teleeducación de los hijos, los ruidos. Las comodidades no son las mismas para todos, pero fuimos asimilándolo. Requirió de mucha resiliencia y creo que implicó generar cambios. Pero se vienen más y requieren mucha adaptabilidad.
¿Qué le tocó cambiar a usted, por ejemplo?
La cercanía que tenía con la gente y ahora hacerlo de forma virtual. Hemos tenido que aprender a ser empáticos con la gente a través de una pantalla. Eso requiere esfuerzos adicionales de uno y de la otra persona.
Ahora se viene un retorno a las oficinas…
Sí, y el futuro del trabajo será un sistema híbrido que nos obligará a desarrollar gerencialmente más habilidades. No solo es que el empleado se acomode, sino que nuestro estilo de liderazgo tiene que adaptarse, hacer algunos ajustes para garantizar resultados.
¿Qué diferencia al trabajador peruano del colombiano, según su experiencia?
Siento que escuchan mucho. Al principio me sorprendió porque no recibía feedback de inmediato, pero a medida que la relación se iba consolidando, eso cambió. Esa es una diferencia con el trabajador colombiano, que tiene una reacción más rápida. Pero he entendido que (en el caso del peruano) es para decantar las cosas y poderlas manejar adecuadamente.
¿Qué disfruta hacer para relajarse?
Me ha encantado el fútbol, pero desde muy joven sufrí una lesión de rodilla y no pude continuar practicándolo.
¿Hincha de algún equipo?
Del Atlético Nacional, que es el equipo dos veces campeón de la Libertadores. Hoy está pasando un momento difícil, no tan exitoso, pero son ciclos que se dan. Más allá de eso, hay una serie de temas que se pueden llevar fácilmente del deporte a la organización y que se pueden aprovechar.
¿Cómo cuáles? ¿Cuál sería su rol en un equipo?
Tengo que direccionar, fijar un camino por donde ir para que la gente lo recorra y potenciar el desempeño en cada uno en su puesto.
¿Y si ve que un jugador está desmotivado?
Habría un proceso de escucha y de mucha retroalimentación. Hay que entender la situación que genera eso y hablar claramente para encontrar el mejor desempeño que satisfaga a él y a mí.
EN CORTO
- Compañía. BASF es una empresa química con presencia en más de 80 países. Tiene más de 150 años en el mercado, no obstante, llegó al Perú hace 65 años. Asimismo, cuenta con más de 117,000 colaboradores globalmente, de los cuales alrededor de 6,000 están en América Latina y aproximadamente 75 de ellos están en el Perú.
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