Comprar más de lo mismo a precios más bajos no es ser temerario, es entender cómo funciona realmente invertir a largo plazo. (Foto: iStock)
Comprar más de lo mismo a precios más bajos no es ser temerario, es entender cómo funciona realmente invertir a largo plazo. (Foto: iStock)

El portafolio cae, las noticias son malas y todo el mundo está asustado. Es normal sentir que lo más inteligente es salir antes de que la situación empeore. Que estar en efectivo es estar seguro. Ese instinto puede costar años de progreso para el patrimonio.

Hay un error que cometen tanto el jubilado con su fondo de pensiones como el joven que recién abrió una cuenta de inversión: confundir una pérdida temporal con una pérdida real. No son lo mismo. Y la diferencia entre entender eso o no, puede definir tu situación financiera en 10, 15 o 20 años.

Cuando el mercado cae y el inversionista vende, convierte una caída en papel en una pérdida concreta. Deja de ser solo un número rojo en una pantalla. Es dinero que salió de su patrimonio y no va a volver, porque ya no estará invertido cuando el mercado se recupere. Y la estadística es clara: el mercado siempre se ha recuperado.

El S&P 500, el índice más representativo de la bolsa mundial, cayó casi 34% en marzo de 2020, cuando el mundo se paralizó por la pandemia. Quien vendió en ese momento aseguró su pérdida. Quien no vendió vio ese mismo índice recuperarse completamente en menos de seis meses, y cerrar el año 2020 con una ganancia de casi 16%.

En la crisis financiera del 2008, la caída fue de más del 50%. Fue dolorosa y larga, pero quien mantuvo su posición y siguió aportando, no solo vio al mercado recuperarse, sino alcanzar nuevos máximos históricos en los años siguientes. Lo mismo ocurrió tras la crisis del Dot-com a inicios de los 2000, y tras cada corrección significativa de las últimas décadas. Esto no es casualidad sino el patrón histórico.

El problema con vender en una caída es que te obliga a acertar dos veces: tienes que decidir bien cuándo salir, y luego decidir bien cuándo volver a entrar. Y casi nadie lo hace bien. La mayoría vende tarde, cuando el daño ya está hecho, y vuelve a comprar tarde, cuando el mercado ya subió y la recuperación ocurrió sin ellos.

Hay un dato que ilustra esto mejor que cualquier argumento. Según un análisis de Hartford Funds sobre los últimos 30 años del S&P 500, perderse los 10 mejores días del mercado en ese período habría reducido tu retorno a la mitad. Perderse los 30 mejores días: una reducción del 84%. Y el detalle que lo hace más relevante todavía: el 76% de los mejores días del mercado ocurrieron durante mercados bajistas o en los dos primeros meses de una recuperación. Es decir, precisamente cuando más ganas de salir tienes.

¿Qué deberías hacer entonces, cuando el mercado cae?

Lo más difícil y lo más efectivo: no hacer nada. O mejor aún, si tu situación lo permite, seguir aportando. Comprar más de lo mismo a precios más bajos no es ser temerario, es entender cómo funciona realmente invertir a largo plazo.

El inversionista que más se beneficia de una caída no es el que la predijo, sino el que no entró en pánico. Recuerda que los mercados premian la paciencia.

Antonio Cevallos es gerente general de BBVA Asset Management.

Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor.

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