
En mayo del año pasado valoré Petroperú para enseñarles a mis alumnos cómo se valora una empresa en serias dificultades financieras. Nadie entendía cómo ni por qué seguía operando. Su margen bruto —la diferencia entre los ingresos y el costo de producir lo que vende, sin considerar gastos—, ya ínfimo en 2022, ha sido severamente negativo desde entonces: entre –9% y –7.5% de los ingresos. ¿El margen operativo? Obviamente peor: entre –25% y –15%. En el primer trimestre de 2025, la deuda alcanzaba los US$5,600 millones, mientras que el patrimonio era de apenas US$2,300 millones. Es decir, estaba técnicamente quebrada. Y la situación ha seguido deteriorándose desde entonces.









