
Escribe: Rodrigo Cárdenas, FX Trader Associate de BBVA en Perú
(9 de enero del 2026) El 2025 estuvo marcado por una debilidad del dólar estadounidense a nivel global, no solo contra el sol, sino contra el resto de las monedas de la región y las monedas G10. La Reserva Federal reinició su ciclo de recortes de tasas tras la moderación de la inflación y señales de desaceleración del crecimiento. Más relevante aún, las tasas reales en EE.UU. dejaron de ser tan atractivas como en años anteriores, reduciendo el diferencial a favor del dólar.
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En paralelo, la narrativa de “soft landing” disminuyó la demanda por refugio, favoreciendo flujos hacia mercados emergentes con credenciales macroeconómicas sólidas. En ese contexto, monedas latinoamericanas como el sol peruano, con un banco central creíble y una economía resiliente, gozaron de una apreciación importante.

De cara al 2026, el mercado descuenta actualmente dos recortes adicionales de la tasa de referencia por parte de la Fed; sin embargo, desde nuestro punto de vista no se descarta un ajuste más agresivo, de entre tres y cuatro recortes, especialmente si el crecimiento pierde tracción y la Fed prioriza condiciones financieras más laxas. A este escenario se suma el cambio en la presidencia de la Reserva Federal, cuya nominación corresponde al presidente Trump. Los nombres que vienen ganando espacio entre los candidatos muestran, en promedio, una inclinación hacia recortes de tasas, elevando la probabilidad de una política monetaria más acomodaticia en los próximos meses.
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Estos efectos podrían traducirse en tasas cortas más ancladas y más bajas. Esto generaría un movimiento hacia tasas más bajas, pero probablemente con una curva más empinada dado el actual déficit fiscal que se viene reduciendo en el último año de -6.94% a -5.82% pero sigue siendo alto. Estados Unidos ha trasladado gran parte de su endeudamiento hacia el tramo corto de la curva, lo que reduce el costo inmediato, pero incrementa el riesgo de refinanciamiento.
A diferencia de Perú, cuyo perfil de deuda es mayoritariamente de largo plazo, EE.UU. depende críticamente de mantener tasas bajas para que el costo de su deuda no se dispare y así poder administrar el elevado nivel de apalancamiento fiscal. En este contexto, la necesidad de tasas más bajas es aún mayor, lo que limita el margen para un dólar fuerte este 2026, por el contrario, reforzaría el sesgo bajista del dólar hacia adelante.
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Por el lado local, el 2025 destacó por una combinación de factores positivos el cual esperamos que se mantengan para este 2026. Una cuenta corriente positiva, una balanza comercial alcanzando récord histórico, con un superávit cercano a los USD 32Bn, impulsando por exportaciones crecientes en medio de términos de intercambio también en niveles récord, contribuyeron a la apreciación del sol; no obstante, el banco central ha intervenido directa e indirectamente para contener la fuerte apreciación de la moneda local. Recordemos que, en el 2025, el BCR compró alrededor de US 7Bn vía no renovación de swaps cambiarios, y USD 2.7Bn directamente en el mercado spot.
Un nuevo factor local
Si bien el escenario externo sigue siendo favorable para las monedas emergentes como el sol, el 2026 incorpora un nuevo factor local: las elecciones presidenciales en Perú. Dependiendo del perfil de los candidatos que lideren las encuestas y de sus posturas frente a la disciplina fiscal, la inversión privada y el modelo económico, el mercado podría comenzar a incorporar o no primas de riesgo. Históricamente, estos episodios han generado rebotes tácticos en el USDPEN, incluso cuando los fundamentos macroeconómicos permanecen sólidos. La política, más que la macro, podría ser nuevamente el principal generador de volatilidad en este nuevo año.
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En resumen, el 2025 dejó un mensaje claro: el sol destacó en la región por su estabilidad, respaldado por un dólar global más débil y sólidos fundamentos macroeconómicos.
Este 2026 varios de los factores que operaron en el 2025 seguirán presentes. La atención en la política monetaria de Estados Unidos seguirá siendo crucial, así como el manejo del déficit fiscal y, a nivel local, según la mayoría de analistas -incluido el propio BCR- las condiciones externas favorables se mantendrán y se prevé un nuevo récord de balanza comercial, sin embargo, la primera mitad del año estará marcada por el proceso electoral, el cual históricamente ha generado volatilidad cambiaria.
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Para el mercado, el reto será diferenciar el ruido de los cambios reales de tendencia. Creemos que la oportunidad estará en saber aprovechar esos momentos de volatilidad. Y para la economía peruana, el desafío será sostener la disciplina que ha permitido que el Sol siga siendo, una vez más, una de las monedas más confiables de la región.







