
Escribe: Carlos E. Paredes, economista de Intelfin Estudios y Consultoría y docente de la U. Continental
1. En el frente minado de Petroperú, el Decreto de Urgencia 010-2025, publicado el último día del 2025, viabilizó la reorganización integral de la empresa. Tal como señalé en mi primera columna de este año, su implementación podría poner fin a muchos años de opacidad, ineficiencia y despilfarro fiscal. Hoy, cerca de 40 días después y en el medio de la turbulencia e incertidumbre política, creo que existe una alta probabilidad de que este proceso sea exitoso. Sin embargo, los peligros y los retos por delante son mayúsculos y están presentes en muchos frentes de manera simultánea. Debemos ser conscientes de que recién estamos empezando a recorrer el camino de la reestructuración de la mayor empresa pública del país.
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2. En el corto tiempo transcurrido se verifican avances importantes: se cambió a los miembros del directorio y se nombró a una experimentada profesional de la empresa como gerente general. Tal vez lo más importante, ProInversión –la agencia pública especializada en la promoción de la inversión privada– ha tomado la responsabilidad de la reorganización patrimonial de Petroperú y, para esto, ha contratado como asesor a la empresa consultora Deloitte. Esta es una diferencia notable con los anteriores intentos –todos fallidos– de reestructurar la petrolera, que consideraron que era posible que la empresa se transformase a sí misma.

3. Otra diferencia notable con los previos intentos de reestructuración es que esta vez, el MEF se ha comprometido a no realizar un nuevo rescate financiero. No seguirá la lluvia de millones que en el pasado premió la ineficiencia y la falta de transparencia que caracterizó a la gestión de Petroperú. A pesar de la enorme deuda que se ha acumulado con proveedores, el MEF ha decidido no ceder y no abrirá el caño fiscal. ¡Enhorabuena!
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4. Pero, ¿cómo enfrentar la crisis de liquidez y empezar a cumplir con los proveedores de la empresa? Con el apoyo de ProInversión, Deloitte y el MEF, Petroperú está gestionando un préstamo sin aval del Estado. Seguramente será una deuda senior, es decir, preferente sobre las otras deudas, reduciendo así el riesgo del banco prestamista y viabilizando la operación. Con estos recursos frescos, Petroperú podrá hacer frente a gran parte de sus deudas vencidas y asegurar la continuidad de sus operaciones. El beneficio se consolidaría si viene acompañado por una reorganización que reduzca costos y permita monetizar –léase vender– activos no estratégicos que resultan prescindibles para la operación de la empresa.
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5. Uno de los grandes problemas que enfrentaron los intentos previos de reestructurar Petroperú fue la oposición abierta de la plana gerencial, de los dirigentes sindicales e, incluso, de algunos directores que no creían en la necesidad reestructurar la empresa y fortalecer su gobierno corporativo. En efecto, la “Gran Cofradía” –compuesta por gerentes, trabajadores “inamovibles” y algunos líderes sindicales que trabajan para ellos mismos sin importarles el bienestar de los peruanos– defendió el statu quo y resguardó sus privilegios. Desgraciadamente, el actual cambio también se enfrenta a esta Gran Cofradía, que se mantiene activa en la empresa y se opone férreamente a su reestructuración y a la implantación de un sistema meritocrático, tal como nos lo recomendó la OCDE en diciembre del 2024.
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6. Es necesario identificar a aquellos que llevaron a Petroperú al borde del abismo a punta de falta de transparencia y de decisiones equivocadas que destruyeron progresivamente el valor de la empresa. Deben salir de Petroperú; la CGR no debe mantenerse al margen y no investigar las graves irregularidades que se cometieron. El actual contexto, en que es necesario reducir el exceso de personal e implantar un sistema meritocrático, resulta propicio para separar la paja del trigo. En este sentido, el directorio y la gerencia actual tienen la necesidad de desmarcarse de las anteriores administraciones. Si se han colado personas que no deberían estar al mando de la empresa en este momento crucial, es mejor salir de ellos antes de que vuelvan a hacer daño, esta vez quizá irreparable, al proceso de transformación que se viene ejecutando.
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7. En el terreno financiero, es muy probable que el crédito preferente que se viene gestionando alcance para apagar algunos incendios, pero será necesario, además, reestructurar concertadamente la deuda de largo plazo de la empresa. Esta no cuenta con el aval del Estado y no debe otorgársele en el proceso; sería un pésimo precedente. A los responsables de este proceso, una recomendación: cuenten la verdad, socialicen lo que han encontrado y sean transparentes. Cuidado con la opacidad en la información, la discrecionalidad y las fuentes administrativas de corrupción. Avancen con celeridad y compartan con los peruanos la situación extrema a la cual se llevó a Petroperú, para que así el proceso de reestructuración sea irreversible y ampliamente respaldado.







