
La designación y juramentación de ministros suele generar expectativa, pero desde el régimen de Pedro Castillo, se ha convertido en una especie de “reality show”. Antes era un acto relativamente esporádico, porque no había cambios de ministros tan frecuentes y sorpresivos, pero pasó a adquirir una habitualidad que le ha hecho daño a la gobernabilidad del país, pues tantos nombramientos obstaculizan la continuidad de las políticas sectoriales, en particular, si el nuevo titular reemplaza viceministros y jefes de agencias adscritas a su despacho.
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Además, los trascendidos y rumores que anteceden al develamiento oficial de los elegidos –proceso que demora días– distraen la atención de temas coyunturales relevantes. Todo esto caracterizó a la designación del gabinete que preside Denisse Miralles. El presidente interino, José María Balcázar, demoró siete días en decidirse y presumimos que andaba tan concentrado en el asunto que no estaba enterado de la terrible situación que atraviesa Arequipa. Habría que asumir que tampoco estba al tanto de que otras partes del país también están sufriendo los embates de la naturaleza.
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Pero el reality show tuvo un giro de la trama (“plot twist”), pues el confirmado presidente del Consejo de Ministros, Hernando de Soto, se quedó sin cargo, pese a que un par de horas antes de su no juramentación, descartó rumores de que había declinado su designación. Los trascendidos apuntan a que Balcázar y De Soto no se pusieron de acuerdo con los nombres propuestos para ciertos ministerios. Pero ese cambio tan abrupto, que gestión.pe anticipó, deja mal parado al mandatario y da pie a pensar que hubo presiones de las bancadas del Congreso que lo eligieron. Lo sabremos cuando el gabinete solicite el voto de confianza.
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Está por verse cómo se desempeñará Miralles en la PCM, pues su nuevo cargo ya no será principalmente técnico sino eminentemente político. Enfrentará presiones desde el Congreso, donde están listos para debate en el pleno cerca de 50 proyectos de ley sobre CAS, tercerización y utilidades, además de cuestionamientos en torno a la Nueva Carretera Central y la vía Expresa Santa Rosa, que podría heredar su sucesor en el MEF, Gerardo López, al igual que la reestructuración de Petroperú, cuya gerenta general fue destituida apenas Balcázar asumió la presidencia.
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La designación de este funcionario garantizaría continuidad en el manejo de la política económica –fue viceministro de Hacienda de Miralles–, pero los cambios en carteras de sectores productivos como Mincetur, Produce y Minem no pintan bien, en principio.







