Un directorio es un grupo de personas que deben relacionarse como tales, con respeto mutuo, donde es fundamental que las opiniones de todos sean escuchadas, aunque no se compartan. (Foto: Andina)
Un directorio es un grupo de personas que deben relacionarse como tales, con respeto mutuo, donde es fundamental que las opiniones de todos sean escuchadas, aunque no se compartan. (Foto: Andina)

Todavía resuenan en nuestros oídos los comentarios llenos de estupor e indignación por lo ocurrido en el . Una situación extrema, pero que retumba en la como un campanazo de alerta al que es deber de todos prestar atención.

¿Qué motiva a los adolescentes a cometer estas atrocidades? Varios expertos han señalado razones y aspectos de mejora para los colegios. El bullying es una conducta que manifiesta en grado sumo el vilipendio y la falta de respeto hacia los demás. Estas actitudes se dan también en otros ámbitos, donde el desprecio hacia el prójimo, el egoísmo y la intolerancia son moneda corriente. Lo realmente triste es que, si llega a las escuelas, tal vez el problema sea la familia, cuando esta debería ser la solución. Lo que me trae a la mente la frase: “La escuela volverá a ser el segundo hogar cuando la familia vuelva a ser la primera escuela”.

El filósofo y psiquiatra Aquilino Polaino hizo hincapié en que cuidar la familia es proteger la salud de la sociedad. En el seno familiar se debe enseñar a ser tolerantes, a respetar a los demás, y que esto se convierta en una práctica en todos los campos de la actividad humana: social, deportiva, laboral, en las instituciones, en las empresas. Otro filósofo contemporáneo, Roque Laposta, advierte con tino que “la pérdida del respeto es silenciosa y destructiva. El respeto, históricamente, era la base de nuestro contrato social; comprendíamos que el otro era un igual. Hoy, el otro se convirtió en un obstáculo, mercantilizamos el trato: te respeto si me sirves, si piensas igual que yo o si tu estatus me interesa; si no, eres invisible. Así, damos cabida a la cultura de la indiferencia. Y lo peor es que somos los adultos los que validamos esta cultura. Una sociedad que pierde el respeto mutuo no se vuelve más libre ni más moderna; simplemente, se vuelve más hostil y solitaria”.

¿Y en el mundo empresarial? ¿Qué sucede, por ejemplo, en los directorios de las organizaciones? Un directorio no es solo una gran mesa con sillones, pantallas y café. Un directorio es un grupo de personas que deben relacionarse como tales, con respeto mutuo, donde es fundamental que las opiniones de todos sean escuchadas, aunque no se compartan, donde se mire a los ojos a las personas y se dialogue con franqueza y altura, haciéndoles sentir que no son invisibles, que lo diferente no nos resulta indiferente.

Su verdadera efectividad se mide en la calidad de la interacción humana. El respeto no debilita el debate; al contrario, le otorga madurez. Un directorio basado en el respeto tiene todas las chances de crear una organización basada en la integridad. Y un director memorable no es aquel que solo escucha su propia voz, sino quien tiene la grandeza de escuchar, valorar al otro y guiar desde el ejemplo.

José Ricardo Stok es profesor emérito del PAD.

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