
Periodista
Una duda que asalta en estos días de rumores sin decisiones, es si Pedro Castillo irá mañana sábado al I Congreso Nacional de Perú Libre para contarles a las bases partidarias que ya tiene constituido su Gabinete; o irá para someter su lista de ministros a la aprobación del partido.
Otra interrogante es si su exposición “Expectativas, objetivos y metas irrenunciables del Gobierno de Perú Libre” es una presentación general sobre su visión en relación a su próxima gestión de cinco años o si es un examen que el profesor tiene que rendir ante las bases partidarias para ver si lo que va a decir el 28 de julio se ajusta a lo que piensa, dicta, quiere, promueve y proyecta el partido.
En ese Congreso se tratará también el tema de la “Asamblea Plurinacional Constituyente – responsabilidades y metas del partido en la recolección de firmas para el referéndum”.
A primera vista, no parece una decisión muy prudente que el proclamado presidente constitucional de la República para el período 2021-2026 se comprometa y participe en un congreso partidario apenas cuatro días antes de asumir su nuevo cargo. Otros presidentes, a estas alturas, estaban entregando su carnet partidario y pedían licencia a su militancia para evitar cualquier tipo de malas interpretaciones, y como un mensaje de que se preparaban para ejercer la Presidencia para beneficio de todos los peruanos sin distinción, preferencia ni discriminación alguna.
No se ve bien, tampoco, que el futuro presidente le diga primero –”y en exclusiva”– a las bases de su partido lo que le va a decirle al Congreso de la República y a todos los peruanos cuatro días después, por más que luego le dé otra forma. Y menos –si fuera el caso– que pudiera someter su lista de ministros a un debate o a un “manoseo” político partidario.
Con su presencia en ese Congreso, y aún antes de disertar, Pedro Castillo está avalando –casi oficialmente como presidente– el planteamiento de la Asamblea Plurinacional Constituyente, así como la recolección de firmas para el referéndum, lo que pone en duda los rumores de que Pedro Castillo habría revisado esta propuesta o habría decidido posponerla.
De otro lado, esta participación –y otros hechos, como los anuncios públicos de Vladimir Cerrón anoche sobre el nuevo primer ministro o algún integrante de alguna comisión de transferencia– muestran la determinante influencia de Perú Libre en Castillo, o la fuerte dependencia de Pedro Castillo de Perú Libre y/o de Vladimir Cerrón.
No se puede obviar que es verdad que Perú Libre ganó las elecciones, y que, en rigor, es el partido de gobierno, aunque esto no les guste a sus aliados o a muchos peruanos de distintas tendencias. Pero también es verdad que se supone que el presidente del Perú (entero) será Pedro Castillo, y hasta ahora, distintos miembros de Perú Libre han hecho todo tipo de anuncios, menos el presidente electo, quien no ha dicho si lo anunciado es verdad, es falso, o todo lo contrario.
Lo que ocurra mañana nos servirá para darnos cuenta –aunque sea preliminarmente– “quién cortará el jamón” o “quién manda a quién”.
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