En el Perú, el dólar opera como termómetro del miedo político.
En el Perú, el dólar opera como termómetro del miedo político.

Mayo inició con ligeras variaciones. La dinámica del tipo de cambio, en Perú, ya no responde a un solo frente de riesgo. El shock externo, que aún sigue siendo relevante (conflicto de Medio Oriente, petróleo y agenda de la Fed), ha dado paso brevemente al frente interno donde el proceso electoral dejó de ser ruido político y empezó a convertirse en una variable cambiaria de corto plazo.

Después de casi siete meses, el dólar superó los S/ 3.52, para luego corregir con fuerza hacia S/ 3.43. Esto es, el mercado sobrerreaccionó. Corrigió, pero no eliminó la prima de riesgo. El factor electoral explica buena parte de esa prima, desde el 12 de abril, el sol acumuló una depreciación cercana al 4% frente al dólar, debido a una segunda vuelta polarizada donde la expectativa de cambio de modelo económico es un factor de riesgo.

En el Perú, el dólar opera como termómetro del miedo político, refleja temor, cobertura y especulación, y ese miedo puede ser producido por expectativas, mensajes mediáticos y compras preventivas de empresas, bancos, fondos y familias. No es señal de un colapso económico futuro, sino que el mercado se protege antes de saber qué ocurrirá. Para ello recordemos el 2021, donde tras la victoria de Pedro Castillo, el dólar llegó a niveles cercanos a S/ 4.00, pese a que ya había gobierno electo, gabinete y señales concretas. Hoy el mercado todavía descuenta posibilidades.

La Reserva Federal añade presión al cuadro. Si mantiene tasas altas por más tiempo, el dólar conserva atractivo. Si el conflicto energético modera el crecimiento y abre espacio para recortes, el dólar pierde fuerza. Esta ambigüedad explica que la moneda estadounidense suba por refugio y baje por expectativas de política monetaria futura. Localmente, el Banco Central aparece como amortiguador. El BCR puede suavizar la volatilidad, no puede borrar la incertidumbre política.

Con esta información, los escenarios hasta mediados de junio deben reconfigurarse. Ya no basta mirar petróleo y Fed. Hay que incorporar la segunda vuelta, las encuestas, el tono económico de los candidatos, la credibilidad de sus equipos técnicos y la reacción del mercado ante cualquier señal de cambio institucional.

Escenario base: volatilidad electoral controlada (S/ 3.42 – S/ 3.50 )

Este escenario asume que el conflicto externo no escala y que el petróleo se mantiene alto, pero sin nuevo salto. También supone que la campaña electoral no introduce señales económicas más agresivas. El mercado mantiene cobertura en dólares, pero sin pánico. El tipo de cambio se mueve cerca de S/ 3.45 y prueba nuevamente la zona de S/ 3.50 ante encuestas ajustadas o declaraciones poco claras. El BCR interviene de forma puntual y evita que el movimiento se desordene. Este es el escenario más razonable si la segunda vuelta sigue polarizada, pero sin ruptura de expectativas.

Escenario de presión política y externa: prima electoral elevada (S/ 3.50 – S/ 3.65 )

Este escenario se activa si coinciden tres eventos: mayor tensión en Medio Oriente, petróleo sostenido cerca o por encima de US$ 100 y encuestas que consoliden una victoria del candidato percibido por el mercado como más riesgoso. En ese caso, el nivel de S/ 3.50 deja de ser techo psicológico y pasa a operar como piso temporal. La demanda de dólares vendría de empresas, familias y portafolios institucionales. No sería solo especulación, sería cobertura preventiva ante dudas sobre política económica, composición del equipo técnico, relación con el Congreso y continuidad de reglas.

Escenario de estrés cambiario: ruptura de confianza (S/ 3.65 – S/ 3.85 )

Este escenario no es el más probable, pero debe estar sobre la mesa. Aparece si el resultado electoral se combina con señales económicas débiles, dudas sobre la futura autonomía del BCR, cuestionamientos al marco fiscal o nombramientos que el mercado lea como poco técnicos. En ese caso, el recuerdo del 2021 operaría con fuerza. El dólar podría acercarse a S/ 3.80, aunque no necesariamente permanecer allí si las instituciones contienen el choque.

Escenario de corrección cambiaria: despeje electoral y dólar global débil (S/ 3.35 – S/ 3.42 )

Este escenario exige una combinación favorable. El conflicto externo se modera, el petróleo retrocede, la Fed abre espacio a recortes futuros y el resultado electoral reduce el miedo del mercado. También puede darse si un candidato percibido como riesgoso modera su programa, presenta un equipo solvente y ofrece garantías creíbles sobre estabilidad monetaria y fiscal. En ese caso, parte de la demanda preventiva de dólares se revierte. El sol recupera terreno y vuelve hacia niveles más cercanos a las expectativas de cierre de año recogidas por el BCR, que se ubican entre S/ 3.34 y S/ 3.46.

Si la campaña reduce incertidumbre, el dólar puede corregir. Si la campaña la amplifica, el mercado no esperará al 7 de junio para reaccionar.

Luis Mendiola Contreras es profesor de Finanzas de ESAN University

Las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor.

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