Publican libro que evalúa el nivel de comunicación corporativa de las grandes empresas
Publican libro que evalúa el nivel de comunicación corporativa de las grandes empresas

Director de Chisac

Nuestro país ha sufrido un impacto feroz e imprevisto que compromete seriamente la viabilidad de las empresas y del desarrollo económico del país tal como lo conocemos en las dos ultimas décadas.

Esta situación inédita, no sólo en el Perú si no en el mundo, hace que la manera de comunicarse de las empresas con sus distintos públicos se vea seriamente confrontada ante un shock brutal que, de la noche a la mañana, ha sumido en la parálisis total a muchos sectores productivos del país. Lo peor es que no tenemos donde voltear a mirar ni a quien pedirle la receta ya que este es un problema global donde todavía no está claro que haya casos de éxito.

Los escépticos, que relativizan el impacto de esta crisis, seguramente evocarán el refrán “Siempre que llovió, paró” . Esto es cierto , pero debemos asegurarnos que, cuando ello ocurra , nuestras empresas aún estén con vida y con la máxima cantidad de trabajadores a bordo. No se trata pues de morir matando.

Ante ello, es vital reflexionar sobre que rol ú orientación debe tener la comunicación corporativa en lo que califica como una tormenta perfecta : Parálisis de la actividad productiva, caída drástica de la demanda y la necesaria reconfiguración a futuro de las actividades permitidas bajo nuevos parámetros sanitarios.

Me atrevo a decir que la comunicación corporativa estará esencialmente orientada a lo fundamental que es mantener la operatividad de las empresas. No es tiempo para distraernos en lo superficial. Vamos a tener que volver a lo esencial. Comunicación directa con los públicos prioritarios, privilegiando medios que generen credibilidad.

En este escenario hay dos públicos prioritarios a los cuales dirigirse. El primero, la fuerza laboral, porque necesariamente se producirán reducciones masivas en algunos sectores cuya recuperación no sea tan rápida . Hacia ellos, no cabe otra que la honestidad absoluta en la comunicación para que entiendan el escenario indeseado que nos ha puesto el destino por delante. El segundo, las autoridades y organismos regulatorios . Ellos deben comprender que no es lo mismo el drama del sector turismo con la parálisis total que vive, que el sector proveedor de alimentos que no ha visto necesariamente interrumpida su operatividad.

En este último aspecto es importante el rol que jugarán los gremios empresariales como vehículo de comunicación e intermediación de los problemas sectoriales.

Sobre los medios a utilizar , está claro que en una situación como esta valoramos la información que nos dan los llamados medios tradicionales en desmedro de la desinformación de las redes sociales.

“Estamos en guerra” es la arenga del sector político cuando se refiere al efecto de la pandemia, logrando cohesionar con éxito en esta gesta a la gran mayoría de peruanos. Se dice , con razón , que en las guerras siempre la primera víctima es la verdad. Eso lo constatamos todos los días con las barbaridades que se difunden en redes sociales, muchas veces por simple ignorancia y otras con intencionalidad seguramente con algún fin subalterno.

La pandemia nos ha puesto ante una situación que nadie en el mundo avizoró

En una situación tan dramática como la que afrontamos, los ojos de la ciudadanía están sobre los gobernantes pero también sobre las empresas. Es el momento donde el banco de confianza que deben haber generado en la época de bonanza servirá para que se comprendan las decisiones que deberán tomarse como también un yerro puede echar por tierra el esfuerzo de haber construido reputación positiva por muchos años.

La orientación de la comunicación en los meses siguientes estará en la comunicación de crisis, en la comunicación interna y en la comunicación gremial. La comunicación de marketing o a través de influencers, siendo importantes, podrán esperar. Estamos en medio de un mega incendio y hay que actuar. Estos son los momentos en los que la frase “En el largo plazo todos estaremos muertos” cobra vigencia . El largo plazo existe si es que garantizamos existir hoy.

Hay que volver a lo esencial. Garantizar la operatividad de sus empresas es el grito de guerra que debe tener hoy el comunicador corporativo.