
Escribe: Javier Franco Castillo, Superintendente Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria - Sunat
Recaudar impuestos en un país como el Perú exige bastante más que fijar metas y cifras. Supone entender una economía muy heterogénea y a millones de contribuyentes distintos entre sí. Recaudar más importa, sin duda, pero el desafío de fondo es hacerlo de forma inteligente, sostenible y con reglas previsibles.
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La recaudación no es un fin en sí mismo. Es un mecanismo complejo que permite financiar políticas públicas, inversión y crecimiento. Por eso, el trabajo de una administración tributaria no puede medirse solo por el resultado de corto plazo, sino también por la solidez del sistema que construye para facilitar el cumplimiento.

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Al 2026, la estrategia institucional se consolida en varios frentes: facilitar, asistir, dar mayor predictibilidad, controlar mejor, comunicarse con más claridad y fortalecer el capital humano. Esta visión permite avanzar hacia un sistema tributario más cercano, más simple y eficiente.
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Un país diverso obliga también a mirar con atención el impacto de cada decisión en los contribuyentes. El objetivo es reducir barreras, simplificar procesos y evitar que el cumplimiento se convierta en una fuente de incertidumbre para quienes desean hacer bien las cosas. Esa mirada es la que hoy orienta la relación que la Sunat busca con los contribuyentes.
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Los resultados recientes reflejan ese enfoque. Los ingresos tributarios superaron los S/ 175 mil millones, con un crecimiento real de 10.8%, por encima del crecimiento de la economía, la demanda interna y las importaciones.
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Hoy existe un ecosistema digital que ha simplificado muchas obligaciones: el 97% de las ventas registradas se respalda con comprobantes de pago electrónicos, el 96% de las declaraciones se presenta virtualmente y el 84% de los pagos se realiza por canales digitales, incluidas las billeteras electrónicas. Los tiempos de importación se han reducido en 77%. Más de 126 mil contribuyentes recibieron orientación directa el último año, fortaleciendo la relación colaborativa entre administración y contribuyente.
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El uso de analítica avanzada, inteligencia artificial y modelos predictivos fortalece el control preventivo, permitiendo advertir riesgos y corregir desviaciones antes de que se conviertan en incumplimientos graves y solo utilizar el control tradicional en aquellos que optan por no cumplir a pesar de ser alertados.
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Este enfoque se complementa con el cumplimiento colaborativo, que apunta justamente a que las reglas se entiendan mejor y se perciban como razonables. Cuando eso ocurre, hay confianza, bajan los conflictos y se reducen los costos asociados a la incertidumbre.
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La especialización técnica ha permitido también sostener estándares altos y un liderazgo regional. El Perú ha sido reconocido como Centro Regional de Formación de la Organización Mundial de Aduanas y ejerce este año la presidencia del Grupo de Trabajo de la OCDE para América Latina en temas tributarios.
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Recaudar con inteligencia implica comprender mejor al país real, seguir simplificando el sistema y actuar con equilibrio y consistencia. Ese es el reto permanente en una economía tan diversa como la propia sociedad peruana.







