
El mayor shock del mercado petrolero registrado, provocado por la guerra en Medio Oriente, tendrá un mayor impacto en productos como el combustible para aviones y el diésel que en el crudo, según Goldman Sachs Group Inc.
“Los precios han subido mucho más para muchos productos refinados que para el crudo”, señalaron los analistas Yulia Zhestkova Grigsby y Daan Struyven en una nota. Las severas disrupciones en el suministro del llamado crudo medio-pesado plantean el riesgo de una menor producción de diésel, combustible para aviones y fuel oil, añadieron.
Los mercados energéticos globales han entrado en turbulencia por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que estalló a fines del mes pasado.
El conflicto ha provocado una paralización casi total de las exportaciones de petróleo y derivados a través del estrecho de Ormuz, además de ataques contra infraestructura energética en toda la región. Esto ha obligado a los productores de crudo a recortar la producción y detener algunas operaciones de refinación.

Si bien los precios del crudo han subido más de un 40% desde los primeros ataques —con el Brent superando los US$ 100 por barril— algunos productos han escalado mucho más. En partes de Asia, los costos del combustible se han duplicado, y Corea del Sur ha seguido a China y Tailandia al limitar las exportaciones para proteger los mercados locales.
“Ningún producto o región es completamente inmune”, señalaron los analistas de Goldman. La guerra está afectando la capacidad de los productores del golfo Pérsico para exportar productos refinados, provocando interrupciones en refinerías y reduciendo los flujos de los tipos de crudo más adecuados para producir combustibles como el diésel, añadieron.
“Casi el 60% de las exportaciones habituales de crudo del golfo Pérsico corresponde a crudo medio y pesado (normalmente utilizado para producir combustible para aviones, diésel y fuel oil), con alternativas mucho más limitadas fuera de Medio Oriente”, indicaron.
La disrupción global derivada del conflicto también afectará a la nafta —un subproducto de la refinación utilizado para fabricar petroquímicos y un insumo clave para algunos fabricantes— así como al combustible para aviones, según Goldman.
Asia importa casi el 50% de su nafta desde el golfo Pérsico, mientras Europa depende de la región para el 40% de su combustible para aviones, indicó el banco.








