
El dólar registró su mejor jornada en tres meses ante la perspectiva de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos continúe subiendo las tasas de interés, después de que el presidente Kevin Warsh emitiera un mensaje contundente sobre la inflación.
Los responsables de política monetaria votaron por unanimidad el miércoles a favor de elevar en un cuarto de punto la tasa de referencia de los fondos federales. El primer aumento de tasas del banco central desde 2023 impulsó el índice Bloomberg Dollar Spot un 0.5%, su mayor alza desde el 17 de junio, fecha de la primera reunión de Warsh en el banco central. Tras la decisión, Warsh reiteró en una conferencia de prensa su preocupación por la elevada inflación, lo que llevó a los operadores a descontar tres subidas de tasas de la Fed de aquí a junio del próximo año.
“Claramente, los comentarios de Warsh fueron mucho más abiertamente restrictivos de lo que esperaban los inversores”, señaló Nathan Thooft, gestor sénior de carteras de Manulife Investment Management. “A corto plazo, la combinación de un crecimiento estadounidense resiliente, una inflación persistente y una Fed que se percibe dispuesta a mantener una política restrictiva respalda al dólar”.
Antes de la decisión del banco central, el dólar ya había avanzado en septiembre, al igual que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo, debido a que la inflación superó las expectativas y los precios del petróleo subieron, avivando el riesgo de una escalada descontrolada de los precios al consumidor a nivel mundial. Warsh había preparado al mercado para la subida de tasas del miércoles al prometer controlar la inflación durante un discurso pronunciado a finales del mes pasado en Jackson Hole, el simposio más importante de la Fed.
“La subida de septiembre marca la transición formal de una retórica restrictiva a un ciclo activo de endurecimiento monetario”, afirmó Mark McCormick, estratega jefe de divisas de BMO. “El repunte del dólar ha avanzado de forma intermitente durante todo el año, pero el paso de la Fed de un lenguaje restrictivo a un endurecimiento real le da un nuevo impulso”.
El miércoles, el dólar presionó a la baja a sus principales divisas rivales; la libra esterlina cayó hasta un 0.7% antes de la reunión de política monetaria del Banco de Inglaterra prevista para el jueves, en la que se espera que las autoridades mantengan las tasas sin cambios. El yen perdió hasta un 0.9%, llegando a cotizar a 156.42 unidades por dólar estadounidense. Wells Fargo cerró su recomendación de inversión de compra de yenes frente al dólar tras la decisión de la Fed.
En las últimas semanas, los fondos de cobertura, los gestores de activos y otros especuladores han reducido sus expectativas alcistas sobre el dólar. Redujeron sus apuestas alcistas sobre el dólar a unos US$ 19,400 millones en la semana que finalizó el 8 de septiembre, según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC) publicados el viernes. Se trata de un cambio significativo respecto a los casi US$ 50,000 millones que sumaban dichas apuestas a finales de julio, la cifra más alta desde 2014.
La inflación en la mira
El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, subrayó en rueda de prensa que “la economía estadounidense parece estar fortaleciéndose” y destacó las nuevas contrataciones - Estados Unidos creó 162,000 nuevos empleos en agosto-, los beneficios sólidos para el sector privado o los buenos niveles de inversión de capital empresarial.
“Cada uno de estos indicadores ha mejorado en los últimos meses y apunta en la dirección correcta. Los flujos de crédito han sido sólidos, especialmente para las empresas, y, como señalé en el simposio de política económica de Jackson Hole, me resultaría difícil calificar de restrictivas las condiciones financieras generales”, dijo Warsh.
En su conferencia de prensa posterior a la reunión, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, reiteró su preocupación por la inflación.
“Las cifras de inflación de este verano no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente”, afirmó.
Optimismo con respecto a la economía
El economista apuntó que esta es una opinión “ampliamente compartida” en el seno del Comité, donde aseguró que ha percibido “una actitud de optimismo” con respecto a la economía estadounidense durante la reunión de dos días de política monetaria que concluyó hoy.
Al margen del músculo económico y la inflación persistente, Warsh destacó además “la situación geopolítica” como tercer factor de peso para subir los tipos.
Aunque el precio del barril cayó ligeramente tras conocerse la decisión de la Fed, el Texas, de referencia en Estados Unidos, se mantiene aún por encima de los 100 dólares en un momento en el que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz se mantiene limitado y los frentes en el conflicto se han ampliado con el cierre de un importante oleducto saudí y la ofensiva hutí en Bab el Mandeb.
La reducción del crédito que previsiblemente derive de esta subida de tasas llega a mes y medio de unas elecciones legislativas en las que Trump se juega el control del Congreso ante el creciente descontento de la población por su campaña bélica en Irán.
La decisión sitúa a su vez a Warsh -al igual que le sucedió a su predecesor, Jerome Powell- en una trayectoria de colisión con Trump, que ha insistido varias veces en que el país debe tener los tipos más bajos del mundo desarrollado para estimular el crecimiento y que hoy volvió a meter presión a la Reserva Federal con un mensaje en su red social Truth.
“Los tipos de interés en Estados Unidos deberían ser del 1 % o menos, porque tenemos la mejor calificación crediticia del mundo, ¡con mucha diferencia!”, escribió el republicano.
“¡Nuestro país está viviendo un auge de nuevas inversiones! Si dejáramos de comerciar con todos los países con los que tenemos déficit -que son la mayoría-, ganaríamos al menos US$ 1.5 billones al año”, añadió el mandatario.
Trump ya amenazó a principios de mes con interrumpir el comercio con países que mantengan superávit con Estados Unidos si la Fed no recorta tipos.
Más reacciones
La decisión de tasas del miércoles envía a los mercados el mensaje de que la Fed no solo habla de combatir la inflación, sino que está tomando medidas para hacerlo, según Alex Guiliano, de Resonate Wealth Partners.
“Aunque es poco probable que un alza de 25 puntos básicos reduzca la inflación de la noche a la mañana, podría ayudar a estabilizar el mercado de bonos, lo que tiene un impacto directo sobre los costos de endeudamiento”, señaló.
“La Fed finalmente ha iniciado su ciclo de alzas, y el debate ahora pasa de si las tasas volverán a subir a cuántas alzas quedan por delante”, afirmó Seema Shah, de Principal Asset Management. “La votación unánime muestra que el aumento de los precios de la energía y la persistencia de la inflación han convencido incluso a los más moderados, lo que hace muy improbable que se trate de una sola alza”.
Dado que los mercados ya descuentan múltiples aumentos, las autoridades probablemente tendrán que concretar al menos un alza adicional para preservar su credibilidad, agregó.
“El presidente Warsh y el resto del comité están construyendo una sólida reputación gracias a su firme enfoque en derrotar la inflación”, afirmó Jeff Roach, de LPL Financial. “Dadas las actuales circunstancias económicas, el comité hizo lo que era necesario. En adelante, el debate sobre la inflación probablemente se centrará en la magnitud de la mejora a medida que disminuyan los conflictos geopolíticos”.
La historia sugiere que pasar de una pausa prolongada a un nuevo endurecimiento monetario no necesariamente ha descarrilado a los mercados bursátiles, señaló Adam Turnquist, de LPL Financial.
Después de un alza de tasas que puso fin a una pausa de seis meses o más, el S&P 500 ganó en promedio un 5.5% durante los 12 meses siguientes, agregó. En los 12 episodios registrados desde 1972, la caída máxima promedio durante ese período fue del 9.4%.
Elaborado con información de Bloomberg y EFE






