
El huracán Laura tocó tierra este jueves en Luisiana (Estados Unidos) tras cinco días desde su aparición en el Caribe y se teme que cause estragos en el corazón de la industria petrolera norteamericana. Desde que inició como una tormenta tropical el último sábado, ha azotado a Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Cuba y Estados Unidos con distinta intensidad. Y de acuerdo al modelador de riesgos de Enki Research Chuck Watson, citado por la agencia Bloomberg, causaría daños y pérdidas económicas de entre US$20 mil millones y US$25 mil millones.
Estados Unidos sufrió en los últimos tres años siete desastres causados por huracanes que dejaron cada uno daños por al menos mil millones de dólares. En la década de 1980 hubo seis, y los daños que provocaron alcanzaron los 38,200 millones de dólares, según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).
Este jueves, los precios del petróleo operaban estables, y las empresas de energía de Estados Unidos organizaron tripulaciones para evaluar las plataformas del Golfo de México y los daños en las operaciones costeras.
Laura obligó a que la producción petrolera del Golfo de México se redujera por precaución. Las empresas de la industria paralizaron operaciones equivalentes a 1,56 millones de barriles por día (bpd) en producción de crudo.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/BK7HREUTINCY5BRZCYKW6734C4.jpg)
Al mismo tiempo, las refinerías que procesan casi 2,33 millones de bpd de crudo para producir combustible, y que representan el 12% de la capacidad de refinación de Estados Unidos, detuvieron sus operaciones.
“Por un lado, los cierres de refinerías redujeron la demanda de petróleo crudo, pero al mismo tiempo se cerró la producción del Golfo de México, casi compensándose entre sí”, dijo Andrew Lipow, presidente de Lipow Oil Associates en Houston, de acuerdo con la agencia Reuters.
De tormenta tropical a huracán de categoría 4
El sábado pasado, cuando Laura era una tormenta tropical, comenzó su paso por las Islas de Sotavento, en el este del Caribe. En ese momento, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC por sus siglas en inglés) ya alertaba que se podría convertir en huracán y dirigirse hacia la zona costera de Louisiana, Mississippi, Alabama y el extremo occidental de Florida.
Ese mismo sábado, la mitad este de Puerto Rico comenzó a recibir lluvias asociadas a Laura, que avanzaba por el Caribe sin organización, lo que la hacía más débil. La tormenta se movió con vientos de hasta 65 kilómetros por hora, dejó a 191.000 personas sin electricidad y provocó cortes de carretera y deslizamientos de tierra.
El domingo, Puerto Rico recuperaba lentamente la normalidad y Laura seguía su camino hacia República Dominicana y Haití con vientos de hasta 62 kilómetros por hora.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/YBZ2J23YANCXNFKJ3GD4LURXOQ.jpg)
En la isla La Española, que comparten Haití y República Dominicana, Laura dejó un saldo de 25 muertos, y el lunes pasó como tormenta tropical por Cuba, provocando intensas lluvias, fuertes marejadas y algunos daños materiales.
La tormenta tocó tierra cubana al menos dos veces, comenzó a alejarse y empezó su viaje por el Atlántico, rumbo a Estados Unidos.
“Después que pase Cuba es prácticamente seguro, cuando entre en el Golfo de México, que ya será un huracán”, alertó ese día el meteorólogo José Rubiera a la TV estatal de Cuba. Y así ocurrió.
Laura se convirtió en huracán el martes por la mañana, poco después de entrar a las cálidas aguas del Golfo de México, cobrando fuerza rumbo a la costa de Estados Unidos y con el potencial de hacer subir la marea y anegar poblaciones enteras.
Un día después, el miércoles, se convirtió en un amenazante huracán de categoría 4 y aumentó su magnitud en casi un 87% en cuestión de 24 horas. Alcanzó un tamaño que el NHC describió como “extremadamente peligroso”.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/MJYCPTKSXRHY5NVYPOJ6LZSLVA.jpg)
Ese día, los vientos de Laura azotaron durante toda la noche la ciudad de Lake Charles (Luisiana), arrancando tejados de edificios y rompiendo ventanas. La ciudad de 78.000 habitantes recibió vientos sostenidos de 137 kilómetros por hora.
Este jueves, Laura tocó tierra en el suroeste de Luisiana. Los meteorólogos advirtieron que podría impulsar una inmensa pared de agua unos 65 kilómetros tierra adentro.
Ya en Louisiana se ha debilitado a una tormenta de categoría 2, con vientos máximos sostenidos de 168 kilómetros por hora, mientras avanzaba hacia el norte y azotaba el suroeste de ese estado.
El gobernador de Louisiana, John Bel Edwards, informó este jueves que recibió el informe de la primera víctima fatal de Laura en el estado, una niña de 14 años que murió cuando un árbol cayó sobre su casa.
Hasta el momento, Laura también ha ocasionado daños a numerosos edificios y viviendas, tanto en ese estado como en el vecino Texas. También puede causar estragos en el corazón de la industria petrolera de Estados Unidos, obligando a las plataformas y refinerías de la zona a detener la producción.
Se prevé que Laura mantenga la categoría de huracán, con vientos superiores a los 119 kilómetros por hora hasta que alcance la frontera norte de Luisiana con Arkansas.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/ZUED7STEKNDRBIZ572RE75TQBE.jpg)
En tiempos del COVID-19
La tormenta tropical convertida en huracán va golpeando a cinco países que viven, como el resto del mundo, la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus. Por ello, las evacuaciones se han realizado con medidas sanitarias para evitar que se generen nuevos contagios. En Louisiana, por ejemplo, las personas que acudieron a los centros de evacuados mantienen una distancia física de dos metros, usan desinfectantes y pasan por controles de temperatura.
De acuerdo con el reporte de la universidad Johns Hopkins, en Puerto Rico hay 30.744 casos confirmados de COVID-19 y 404 fallecidos. En tanto, en República Dominicana van 92.577 infectados y 1.613 fallecidos.
En Haití, el último reporte da cuenta de 8.122 casos confirmados y 197 decesos; en Cuba, 3.759 y 92, respectivamente. Por último, Estados Unidos es el país del mundo más golpeado por la pandemia con más de 5,8 millones de casos y 179.708 decesos.
Solo en Louisiana, el estado golpeado directamente por el huracán Laura, hay 144.960 infectados y 4.851 fallecidos.
:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/V66CSB7HAZEN7HPUSXTZUQ23AI.jpg)






