
Luis TriveñoECONOMISTA PRESIDENTE EJECUTIVO DE PROEXPANSIÓN
La ministra Trivelli y su equipo tienen agallas: acaban de anunciar la eliminación del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria (Pronaa). Con la cantidad de intereses creados alrededor de esta dispensadora de favores políticos, las reacciones no tardarán. De hecho, ya la quieren interpelar.
¿Está bien eliminado el Pronaa? Por supuesto. Tenía un diseño deficiente que hacía prácticamente imposible gestionarlo de manera eficaz, despolitizada y transparente. Por eso, las filtraciones, los problemas de cobertura, la corrupción y la pobre calidad en prácticamente todos los eslabones de la cadena de prestaciones. Por eso, los niños terminaban tirando a la basura el contenido de las raciones que recibían o acumulándolas para cambiarlas por golosinas. Por eso también los comedores populares recibían alimentos en mal estado.
¿Es el programa Qali Warma (niño vigoroso) la solución? Podría serlo. A su favor, tiene que aparentemente su diseño ha sido bien pensado. ¿De qué va a depender su éxito o fracaso? De cómo se gerencia y la tecnología que se utilice para implementarlo. Sin una gerencia calificada, despolitizada y bien remunerada y sin un cambio en la tecnología de los programas sociales que la haga acorde a los tiempos actuales, será difícil esperar resultados distintos.
La mayoría de los programas sociales han sido creados hace más de 20 años y siguen operando de la misma manera, es decir, con la misma tecnología.
¿No será que nuestros programas sociales podrían beneficiarse algo del importante desarrollo tecnológico? Por ejemplo, ¿saben cuántos programas sociales cuentan con un registro actualizado que les permita conocer realmente las características de sus beneficiarios y monitorear su progreso?: cero. El Pronaa era solo un ejemplo de esto.
Los conflictos sociales no se producen porque los ciudadanos están en contra de la inversión, la empresa privada, la globalización, la economía de mercado o el progreso. Se producen porque la mayoría que está excluida de sus beneficios ven cómo mientras la extracción del oro de la gran empresa se ha beneficiado enormemente de las mejoras tecnológica en los últimos 20 años, los programas que los atienden siguen operando con los procesos y tecnologías de hace dos décadas.
El mayor riesgo para Qali Warmi es terminar ser visto en la historia como el nuevo nombre del Pronaa; su mayor oportunidad es la de convertirse en uno de los elementos de la gran transformación que fue ofrecida para el país por el presidente Humala.
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