
OPINIÓNFernando Gil SanguinetiJAMMING, ESCUELA DE COACHING
Cada vez un mayor número de mujeres ocupan cargos gerenciales y directivos. ¿Qué es mejor, tener un jefe o una jefa? Ciertamente hablamos de estilos gerenciales distintos, ambos orientados a la obtención de resultados, ya sea a través del liderazgo, la creatividad y la emocionalidad, en el caso femenino; o de la racionalidad y la fuerza, en el masculino. A muchos empleados varones les cuesta trabajar bajo el mando de una mujer.
Por lo general, cuando una mujer asume el mando, los varones que han crecido en un entorno machista no están programados para aceptar esta realidad y la rechazan (a su nueva jefa) por falta de masculinidad, no por falta de resultados.
Por otro lado, hay mujeres, que pese a ser más creativas, adaptables y expresivas, se sienten intimidadas al tener un jefe hombre. En este caso, hubo un exceso de autoritarismo en el hogar, por lo que es necesario generar espacios de comunicación y feedback entre jefes y trabajadores, de cara a generar relaciones "padre/hija" que logren mejores resultados en el mediano y largo plazo.
Pese a que en el Perú tenemos una cultura muy orientada a resultados y dominada por la racionalidad y la fuerza, cada vez se hace más necesaria la preocupación por nuestros colaboradores, la intuición y sensibilidad para reconocer sus necesidades, así como el trato afectivo capaz de motivar a personas desgastadas por las largas jornadas laborales. Independientemente del género, es necesario que un jefe guarde un equilibrio gerencial entre masculinidad y femineidad.
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