
Keiko Fujimori, su principal fortaleza es su principal debilidad: apellidarse Fujimori. Genera adhesión por la gestión y rechazo por la corrupción. Goza de simpatía y hereda la imagen de "mano dura" que hoy la delincuencia hace extrañar. No tiene experiencia ejecutiva. Es mejor política, pero le falta consistencia. Tiene una agrupación disciplinada, y quizá buenos equipos técnicos, pero no muestra nuevos cuadros, y genera duda su real liderazgo. Ha trabajado a nivel nacional y 15 años después enfrenta un menor antifujimorismo, así como las mismas acusaciones.
PPK es una marca reconocida, pero ligada al sector empresarial. Goza de simpatía popular, pero más urbana. Tiene lenguaje simple y claro, y experiencia de gobierno, pero tiene imagen de "lobbista". No tiene muchos anticuerpos, pero su edad puede jugar en contra. No tiene dogmas políticos y podría convocar buenos cuadros técnicos, pero no tiene base política sólida ni manejo de bancada. Transmite optimismo y da la cara, pero pierde rápido el control, y cae en provocaciones y contradicciones.
Alan García es el mejor en el papel de candidato y muy buen orador, pero no ha actualizado su formato y un tercer mandato puede percibirse como demasiado. Muy hábil como político, pero con un elevado antivoto y muchas resistencias. Tiene muy buen olfato para elegir propuestas y sintoniza rápido con las demandas de la población, pero su última gestión dejó la sensación de excesiva cercanía con el empresariado y distancia con el pueblo. Sabe enfrentar, confrontar y provocar, pero el peso de los narcoindultos y otras denuncias puede ser muy fuerte. Tiene mucha capacidad de movilización, buenos operadores, y puede exhibir cifras y resultados, pero la resistencia al Apra es fuerte todavía.
César Acuña, buena imagen como provinciano de éxito, pero le falta trabajo como candidato y como político. Tiene experiencia en el sector público, pero en el camino ha dejado varios errores y pasivos. Es locuaz y de lenguaje simple y popular, pero "se va de boca" y todavía no puede enfrentar con éxito debates ni confrontaciones. No tiene anticuerpos políticos y tiene capacidad y recursos para la movilización, pero no tiene ni operadores políticos ni cuadros técnicos. Tiene un buen bolsón electoral y genera una conexión popular, pero su partido parece una agrupación familiar a la que le sobra el dinero.
La juventud y simpatía son las mejores cartas de Verónika Mendoza, pero tiene una notoria inexperiencia política y le falta trabajo como candidata. Tiene un liderazgo potencial y palabra fácil, pero un lenguaje muy ideologizado y un regionalismo cusqueño marcado. Puede unificar a la izquierda, pero tiene limitada popularidad y no tiene gestión conocida. Las propuestas radicales la pueden catapultar, pero también la pueden marginar si no las sabe presentar. No tiene anticuerpos políticos y tiene una imagen por construir, pero su relación con el nacionalismo y Venezuela la pueden postergar.
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