El fantasma japonés recorre Europa

OPINIÓNJavier PortocarreroDIRECTOR EJECUTIVOOPINIÓN PERSONAL

Durante los años ochenta, Japón experimentó un boom económico. El PBI real creció más de 60% durante la década, el precio de las viviendas en Tokio se multiplicó por tres y el valor de los terrenos lo hizo por cinco. La burbuja inmobiliaria fue financiada por una enorme expansión del crédito a hogares y empresas, sobre todo durante la segunda mitad de la década. En 1990 estalló la burbuja, se desplomaron los precios y el país entró en un estancamiento que duró 16 años. Este fenómeno ha sido llamado "recesión de hoja de balance" por Richard Koo, economista principal de Nomura (NRI), quien se encuentra hoy en Lima para dictar una conferencia en el seminario anual 2012 del CIES.

Según Koo, este tipo de recesión ocurre cuando, al colapsar el precio de los activos, el sector privado se encuentra a sí mismo sobreendeudado, y busca el "desapalancamiento", es decir disminuir su deuda para reconstituir un balance más equilibrado. Si se reduce el gasto en consumo e inversión para pagar la deuda, cae la demanda efectiva, y la economía entra en recesión. En esta situación la política monetaria pierde efectividad, pues el multiplicador bancario deja de operar: el Banco Central puede emitir más dinero, pero los bancos no logran expandir el crédito. Solo el estímulo fiscal sería el arma eficaz en tales circunstancias.

En Japón el desapalancamiento del sector privado demoró diez años, a pesar de la tasa cero de interés. En los años 2000 hubo una tendencia deflacionaria, y el PBI real no cayó precisamente por el estímulo fiscal. Koo relata que en un par de ocasiones (Hashimoto y Koizumi) se introdujeron –prematuramente- programas de "reforma fiscal", que finalmente incrementaron el déficit público, al enfriar la economía y reducir la recaudación.

El fenómeno se ha repetido en los Estados Unidos y Europa, y todavía no se sale de él. Luego del estallido de la burbuja subprime, se incrementó sustancialmente el ahorro privado, deprimiendo la demanda. Ya se ha superado el shock de Lehman Brothers, pero la recuperación es frágil, pues continúa el desapalancamiento. En la Eurozona la coyuntura es hoy mucho más complicada. El Banco Central Europeo ha desempolvado sus cañones, pero la austeridad fiscal y la desconfianza en la periferia están agudizando la recesión. El fantasma japonés recorre Europa.

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