
OPINIÓNBernardo SambraGERENTE DE DIVISIÓN DE GESTIÓN Y DESARROLLO HUMANO DE BCP
La discusión sobre las oportunidades de las mujeres dentro de una empresa es un tema que siempre ha generado polémica y que no termina de ser resuelto a pesar de que las mujeres componen hoy prácticamente el 50% de la PEA del Perú. Son muchas las ideas que giran alrededor de este tema: igualdad de oportunidades y compensación, exigencias y responsabilidades familiares y elección entre trabajo o familia, entre otros.Existen un sinnúmero de perspectivas para una realidad aún no resuelta en el ámbito empresarial y que a veces termina con una pregunta sumamente básica: ¿Existe realmente igualdad dentro de una empresa para hombres y mujeres?Esta pregunta, aunque genuina, me parece fuera de lugar en pleno siglo XXI. El simple hecho de formularla nos hace pensar que hay un problema estructural en las empresas que no nos permite reconocer a cabalidad el valor que trae el componente femenino a las organizaciones. La pregunta relevante debería ser: ¿están las empresas diseñadas para que la mujer pueda desenvolverse plenamente y manejar sus múltiples roles y responsabilidades? La respuesta evidente sería que no y quizá alguno(a)s dirían que esto no debiera ser motivo de sorpresa dado que la mayoría de empresas han sido formadas y diseñadas por hombres y para hombres.Lograr la igualdad dentro de una empresa no debe ser la consigna final, pues hombres y mujeres somos diferentes en esencia, en nuestro rol social, manera de pensar, forma de trabajar y de relacionarnos. La igualdad, por tanto, no resolvería las cosas, solo restaría valor e iría en desmedro de la siempre buscada y valorada diversidad. Las mujeres, como muchos estudios lo comprueban, son planificadas, competentes y competitivas, quieren destacar en el trabajo y en el hogar, quieren que su trabajo sea su tarjeta de presentación y necesitan un entorno laboral que les otorgue flexibilidad, que no las fuerce a comportarse dentro de los cánones establecidos para hombres ejecutivos y que, por el contrario, las aliente a ser genuinas en sus necesidades, comportamientos y momentos de vida sin restarles oportunidad alguna.Una mujer no debería tener que elegir entre trabajar o cuidar a su familia, no debería sentir que tiene que comportarse como un hombre para ser exitosa dentro de una organización, no debería sacrificar su vida personal para competir con hombres en el trabajo. Se requiere un cambio de modelo que permita, tanto a hombres como mujeres, tener una carrera y una vida personal exitosa y balanceada. Aceptar que se necesita cambiar y lograr un balance entre "empresa" y "empreso" podría ser un buen inicio y, por supuesto, no es solo un encargo para los hombres…
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