Auto del futuro: limpio, seguro y se maneja solo

Algunos inventos, como algunas especies, parecen realizar progresos periódicos. El automóvil es uno de ellos. Pasaron 25 años entre la producción a pequeña escala que inició Karl Benz de su Motorwagen y el gran despegue generado por Henry Ford y sus ingenieros en 1913, que convirtió el carro en el objeto omnipresente y de consumo masivo que ha definido el paisaje urbano moderno.

El auto parece estar listo para otro gran salto evolutivo. Una forma en la que está cambiando tiene que ver con sus emisiones. A medida que aumentan los ingresos de los mercados emergentes, legiones de nuevos consumidores claman por su primer carro. Si el mundo entero quiere ponerse al día con los niveles de propiedad vehicular estadounidenses, la flota global tendría que cuadruplicarse. Incluso una fracción de ese crecimiento presentaría desafíos temibles, desde la congestión del tránsito y el alza del precio del combustible, hasta contaminación y calentamiento global. Sin embargo, se están aplicando normas regulatorias más estrictas y mejor tecnología que hacen los autos más limpios, más eficientes en el uso de combustible y más seguros que nunca.

Es cierto que los autos impulsados por baterías han sido decepcionantes. Siguen siendo caros, carecen de autonomía y en ocasiones son más sucios de lo que aparentan; por ejemplo, si se alimentan de electricidad obtenida de plantas generadoras activadas con carbón. Pero los fabricantes están invirtiendo fuertemente en otras tecnologías limpias. Los motoristas del futuro tendrán una mayor elección de carros a petróleo y a gas súper eficientes, híbridos (que cambian entre baterías y un motor de combustión interna) y modelos que funcionan con gas natural o hidrógeno. Y en cuanto al auto eléctrico, es indudable que llegará su momento.

Hacia el auto sin conductorEntre tanto, una variedad de tecnologías de "asistencia al conductor" está apareciendo en los autos nuevos, que no solo eliminarán mucho del estrés que provoca manejar en medio del tráfico sino que también prevendrán muchos accidentes. Cada vez son más los autos que pueden estacionarse en reversa, leer las señales de tránsito, mantener una distancia segura cuando el tráfico es constante y frenar automáticamente para evitar choques.

Algunos fabricantes están prometiendo tecnologías que detecten peatones y ciclistas, y que permitirán que el vehículo se detenga antes de atropellarnos, sin que haya necesidad de que su conductor reaccione o no. Un número de empresas, incluyendo Google, se hallan ocupadas tratando de llevar la asistencia al conductor a su conclusión lógica mediante la creación de autos que se manejen por sí solos y puedan dirigirse a un destino elegido sin que ningún humano esté a cargo de los controles. Y aquí es donde el asunto se torna emocionante.

Sergey Brin, cofundador de Google, predice que los autos sin conductor estarán listos para venderse dentro de cinco años. Quizás suene optimista, pero los prototipos que Google ya utiliza para transportar a su personal (y a un reciente visitante de The Economist) a través de las autopistas de California fue impresionante.

Mientras que los sensores y el software de ayuda al conductor demuestran su habilidad para reducir los accidentes, los reguladores tendrán que hacer que estas tecnologías sean de implementación obligatoria para todos los autos nuevos. Las aseguradoras ya están presionando a los motoristas para que acepten la instalación de cajas negras que midan con qué cuidado conducen: esto proporcionará gran cantidad de datos que probablemente muestren que poner el carro en piloto automático es a menudo más seguro. Es que las computadoras nunca manejan ebrias o mientras envían mensajes de texto.

Cuando los carros marchen completamente sin conductor, los beneficios serán enormes. Google proporcionó una muestra con un ciego en un prototipo, a quien filmó siendo conducido a comprar tacos. Enormes números de adultos mayores y personas discapacitadas podrían recuperar su movilidad.

La colosal cifra de muertos y heridos causados por los accidentes de carretera (1.2 millones fallecidos en el mundo al año y 2 millones de atenciones hospitalarias anuales, solamente en Estados Unidos), deberían caer significativamente, en paralelo con los costos de salud y de los seguros.

Los carros sin conductor también deberían reducir la congestión y ahorrar combustible. Las computadoras frenan más rápido que los humanos y pueden percibir cuando hay autos delante de ellos que están frenando. La gente que se transporta en auto ganará horas cada día para trabajar, descansar o leer el periódico.

Obstáculos en el caminoAlgunos fabricantes piensan que esta visión del futuro es absurda (lo mismo dijo Henry Ford de la historia). Señalan que la gente estará demasiado aterrorizada para recorrer las autopistas en un vehículo que no controlan.

Sin embargo, mucha gente ya viaja —sin notarlo— en aviones y trenes que ya no necesitan conductores humanos. Y como en esas tecnologías, el paso hacia los autos sin conductor está sucediendo gradualmente. El software empleado aprenderá los trucos que los humanos usan para evitar peligros. Los autos sin conductor de Google ya han recorrido más de 700,000 kilómetros, más que lo que muchos humanos han manejado en sus autos y todo lo que aquellos aprendan estará disponible para cualquier otro vehículo que utilice el software. En cuanto a las responsabilidades, la ley debería cambiar para que cuando surjan casos, las cortes tomen en cuenta la totalidad de los beneficios de la nueva tecnología.

Si la noción de que el auto sin conductor está a la vuelta de la esquina suena algo exagerada, recordemos que lo mismo sucedió con la televisión y las máquinas más livianas que el aire. Llegará el día en que la gente se pregunte por qué las pasadas generaciones confiaron máquinas tan peligrosas como los autos a operadores tan falibles como los humanos.

Traducido para Gestión por Antonio Yonz Martínez

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