
Comprar, comprar y comprar, cada vez con mayor frecuencia y siempre buscando esa inyección de felicidad, también aplicable a cosas intangibles como la música y películas.
El comportamiento del consumidor revela su estatus socioeconómico.
Para el economista Adam Smith, el consumo era el único fin y propósito de la producción. En el siglo 18 los bienes comenzaron a producirse por primera vez en masa y las personas podían comprar cosas atractivas como textiles y joyas.
Los anuncios publicitarios del siglo 19 prometían en países como Alemania, Francia y Estados Unidos lujo para todos. Se abrieron los primeros grandes almacenes, auténticos lugares de consumo.







