
De cara al primer trimestre de 2026, la diversificación se consolida como la principal herramienta de protección frente a un entorno caracterizado por incertidumbre geopolítica, crecimiento global moderado y episodios recurrentes de volatilidad financiera.
En este contexto, la construcción de portafolios en el segmento de alto patrimonio requiere un enfoque más selectivo, priorizando la relación riesgo–retorno y la capacidad de generar exceso de retorno ajustado por riesgo más allá de los activos tradicionales, sostiene Credicorp Capital.
“Uno de los ajustes más relevantes en nuestro posicionamiento estratégico es la subponderación (menor participación en la cartera) de los activos de EE.UU., particularmente de los Treasuries (bonos del Tesoro)”, indican los analistas en su reporte trimestral de asesoría de inversiones para el segmento de wealth management.
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Si bien los bonos del Tesoro estadounidense continúan cumpliendo un rol clave como activo defensivo y diversificador dentro de los portafolios, su potencial de retorno hacia adelante sería más limitado, explica.
José Antonio Avendaño, socio de la multi family office Gestores Financieros Asociados, respalda este comportamiento y argumenta que responde también a la pérdida de fortaleza del dólar frente a otras monedas.
“Ya no ven al billete verde como un refugio necesariamente y están optando por monedas de países emergentes. Ya no es el gran negocio incluso para los más sofisticados. Están explorando otras alternativas”, indicó.
No obstante, mantienen su participación en EE.UU. pues hay opciones puntuales, empresas con elevada capitalización, que siguen siendo rentables, acotó.
Retornos acotados
A nivel regional, indica Credicorp, se neutraliza la posición en mercados desarrollados -como EE.UU.- tras retornos superiores a sus promedios históricos, anticipando una fase de normalización hacia rendimientos más acotados, con mayor énfasis en fundamentos y en la capacidad de las compañías para sostener el crecimiento de utilidades.
Refiere que, en un escenario de regularización inflacionaria y relajación gradual de la política monetaria, el binomio rentabilidad–riesgo resulta menos atractivo frente a otras alternativas dentro de la renta fija global.
“Por ello, desplazamos parte de la exposición hacia crédito corporativo desarrollado a través de estrategias flexibles, que permiten capturar un mayor carry (maximizar la ganancia) y una gestión más activa de duración y diferenciales, compensando adecuadamente el incremento en riesgo asumido”, manifiesta Credicorp.
Emergentes
Por el contrario, el holding precisa que las familias de alto patrimonio estarían priorizando mercados emergentes, donde identifican mayores motores de retorno tanto cíclicos como estructurales.
“En renta fija, elevamos a sobreponderar la deuda grado de inversión de mercados desarrollados, con especial énfasis en estrategias flexibles y activos securitizados, que destacan por su atractivo valor relativo”, detalla.
Asimismo, ratifica el mayor peso de la renta fija emergente en el portafolio, especialmente de Latinoamérica, apoyados en mejoras macroeconómicas, inflaciones en convergencia y políticas monetarias más creíbles.
No obstante, mantiene una postura neutral en bonos high yield (de alto rendimiento) de países desarrollados, dadas las valuaciones ajustadas.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








