
Luego de que Forever 21 anunciara su expansión internacional como fallida, sus propietarios recurrieron a una fuente de financiamiento con menos probabilidades de decir negarse: sus propios hijos. Así, según informó la agencia Bloomberg, los fundadores Jin Sook y Do Won Chang tomaron prestados US$ 5 millones en 2015 de los fideicomisos para cada una de sus hijas adultas, Linda y Esther Chang, pagándoles un interés del 2%. Ahora los descendientes son nombrados acreedores no garantizados de la compañía de sus padres en los documentos presentados el lunes ante la bancarrota de Forever 21.
:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/P5D6SWHYK5C7RGCUEPSXCM6GRM.jpg)






