
Sin señal alguna de que el brote de coronavirus pronto estará bajo control, los tapabocas quirúrgicos, rectángulos plisados de tres capas que generalmente se venden por unos cuantos centavos cada uno, se han convertido en un punto político neurálgico en toda Asia.
En Singapur, donde se esperan elecciones pronto, el Gobierno promocionó su decisión de desplegar a un personal de cerca de 1,500 personas para ayudar a distribuir 5 millones de tapabocas, a la par de una campaña bilingüe de salud pública.
Por el contrario, políticos de Hong Kong de todos los rincones han criticado a la presidenta ejecutiva, Carrie Lam, por administrar mal el suministro de la ciudad y destrozar el mensaje sobre su efectividad, en parte con su propio uso inconsistente del tapabocas en las primeras etapas del brote.
El miércoles, se disculpó por la “confusión causada” después de restringir el acceso a los tapabocas para funcionarios públicos, diciendo que Hong Kong estaba teniendo problemas para obtenerlos a nivel mundial. También pidió al público en general que use menos tapabocas.
“Lo que quería decir es que el Gobierno debería dar prioridad al suministro de tapabocas para trabajadores médicos”, dijo Lam, quien posteriormente dejó de usar el tapabocas en sus sesiones informativas oficiales de prensa. “Por lo tanto, debemos evaluar la necesidad del uso de máscaras por parte de funcionarios en eventos públicos”.
Los diferentes enfoques y mensajes, sobre los tapabocas, pero también sobre la política fronteriza, el cierre de escuelas y las restricciones de viaje, han generado confusión entre millones de personas en Asia que buscan orientación de sus líderes sobre cómo protegerse a sí mismos y a sus familias.
La enfermedad respiratoria ha sido diagnosticada en más de dos docenas de países, con muertes en tres, y los efectos de las políticas nacionales se están extendiendo mucho más allá de sus fronteras.
“Esto solo resalta la importancia de la coordinación internacional en respuesta al brote”, dijo Yanzhong Huang, quien dirige el Centro de Estudios de Salud Global en la Universidad de Seton Hall en South Orange, NJ.
“Los Gobiernos deberían tener una capacidad que pueda enfrentar no solo uno sino dos brotes”, agregó.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los tapabocas quirúrgicos tienen una capacidad limitada para ayudar a las personas sanas a mantenerse así. Un lavado de manos constante, dice el grupo global, es mucho más efectivo. Recomienda máscaras para personas que ya tienen enfermedades respiratorias, sus cuidadores y trabajadores de la salud.
En China, Japón y otras partes de Asia, los tapabocas se consideran comúnmente preventivos, de la misma manera, por ejemplo, que la vitamina C en Estados Unidos.
Las personas sanas los usan en días de alto smog, o si están preocupadas por la gripe. Las personas enfermas los usan para evitar que sus gérmenes se propaguen, y algunas personas los usan como una declaración de moda. En Hong Kong, el Gobierno el año pasado realmente buscó prohibir los tapabocas, que se habían convertido en un símbolo de manifestantes que buscaban ocultar sus identidades.
En otras partes de Asia, la distribución de tapabocas ha sido más coordinada y, según los informes, ordenada. El Gobierno de Macao, que al igual que Hong Kong es parte semiautónoma de China, comenzó a distribuir 20 millones de tapabocas el 24 de enero.
Singapur, que con 6 millones de personas es más comparable a Hong Kong, ha estado almacenando tapabocas quirúrgicos desde la crisis del SARS. Las autoridades dicen que el suministro es suficiente, pero el Ministerio de Salud ha alentado a los habitantes de Singapur a renunciar a un tapabocas si están bien.
Al mismo tiempo, Singapur ha impuesto algunas de las restricciones fronterizas más estrictas de la región. A partir del viernes, se suspenden las visas de visitantes chinos, y la ciudad ha bloqueado el tránsito de cualquier persona que haya viajado a China continental en los últimos 14 días desde el 1 de febrero.
Si bien las apuestas políticas son altas en todas partes, el impacto puede ser más inmediato en países con Gobiernos ad portas de elecciones. Por ahora, los países más afectados en Asia están regidos por regímenes arraigados: China, donde el acceso a los tapabocas varía ampliamente según la geografía, es un Estado de un solo partido que sofoca la disidencia.
En Hong Kong, el índice de aprobación de Lam ya se está agotando después de meses de protestas en favor de la democracia.
El 4 de febrero, una empresa comercial de Hong Kong anunció que tenía 11,000 cajas de tapabocas quirúrgicos para la venta por 80 dólares de Hong Kong (US$ 10.30) cada una durante los siguientes dos días, con un límite de dos por persona. En pocas horas, miles de personas hacían fila en la acera afuera, con sillas y carpas para acomodarse ante la larga espera.
“Gracias a Carrie Lam, estas personas mayores entre 70 y 80 años están haciendo fila durante la noche en busca de tapabocas”, dijo un hombre en la fila a Hong Kong Now TV, diciendo que su apellido era Wong. “¿Dónde se han ido los tapabocas?”
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